Reclaman a unos estudiantes que se cayeron de un cuarto piso los daños que ocasionaron en dos coches
06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ay sucesos con un final imprevisible. Dos jóvenes estudiantes, que a finales del mes de mayo se cayeron al vacío desde un cuarto piso de un edificio número 38 de la calle Rey don García, no sólo pagaron las consecuencias en sus huesos sino que el asunto les irá, posiblemente al bolsillo. Los dueños de los dos coches sobre los que «aterrizaron» les reclaman judicialmente que les abonen las múltiples abolladuras que les ocasionaron. En un caso son 1.800 euros y en otro, 451. El primero de los juicios se celebró ayer. La fiesta que en las primeras horas de la madrugada del 29 de mayo de 1998 se celebraba en el inmueble ya reseñado trae cola judicial. Los jóvenes que se cayeron salvaron milagrosamente sus vidas aunque acabaron con numerosas heridas de las que ya se recuperaron.Pasado el tiempo, los afectados presentaron, a través de un abogado ferrolano, una demanda que derivó en un juicio de faltas en el que estuvieron como acusados el constructor del inmueble, el propietario de la empresa de aluminio que colocó el balcón y el arquitecto. Indemnizaciones El abogado de la acusación había pedido que los denunciados fueran condenados a dos meses de multa y a pagar a Francisco Javier Parga Álvarez, 5.602 euros por 120 días de curación y 3.501 por las secuelas y a Manuel Tato Álvarez, en 2.123, por los días que estuvo incapacitado y 24.435 por secuelas. Los letrados que defendieron al constructor y el arquitecto expusieron que éstos no habían tenido ninguna culpa en el suceso y la atribuyeron única y exclusivamente a los jóvenes. El titular del Juzgado de Instrucción número 4 decidió absolver a los denunciados por considerar que, en modo alguno, pudieron determinarse las circunstancias de la caída. Los denunciantes estimaban que hubo una presunta imprudencia relacionada con la colocación del balcón.Los perjudicados recurrieron ante la Audiencia Provincial la sentencia pero ésta la confirmó por considerar que lo único que está perfectamente constatado es que los dos jóvenes cayeron al vencer la barandilla del balcón. Estima el alto tribunal lucense que sería precisa una más amplia prueba que permitiera saber cuál pudo haber sido la deficiencia que pudo concurrir en la instalación de la baranda.Ahora, en espera de lo que decidan los tribunales, sobre los daños que reclaman los propietarios de los coches, el letrado de los dos estudiantes plantea la presentación de una demanda por la vía civil para conseguir indemnizaciones para los perjudicados, por las lesiones que sufrieron.