El míster regresa a sus orígenes

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

El ex técnico del Ribeira Sacra visita mañaña Monforte con el Tenerife, campeón de Copa

13 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando llegó a Monforte hace tres años era un desconocido en el voleibol de élite y apenas nueve meses después, casi como si se tratara de un parto, logró un campeonato de España juvenil con A Pinguela, fue elegido segundo de la selección española absoluta y fichó por el Ávila, aunque por mantener su palabra con el combinado nacional no llegó a hacerse cargo del conjunto abulense. El responsable de esa trayectoria ascendente y meteórica no es otro que José Manuel González, nombre por el que pocos le conocen, ya que todos le identifican con su alías, Magú.El leonés fue el primer entrenador realmente profesional que llegó a Monforte, con todo lo que eso conlleva, y dio al equipo una estabilidad que hasta el momento no consiguió con ningún otro hasta la llegada de José Aurelio Vallín.Con él en el banquillo el primer equipo fue capaz de clasificarse para la fase final de la Copa de la Reina tuteando el partido de cuartos de final al que luego fue el campeón, el Tenerife Marichal. En la Superliga cumplió con las previsiones consiguiendo el equipo la permanencia con comodidad dando la cara en todos los enfrentamientos con los grandes.En la actualidad continúa como segundo en la selección nacional que dirige Aurelio Ureña, cargo que desempeña también en el Tenerife con Dani Gallardo. Ambos técnicos confían plenamente en él y saben que supone una garantía disponer de una persona que es un enamorado del voleibol y que conoce hasta el último detalle de este deporte que es el eje principal de su existencia sólo superado por su familia.Su adiós al Ribeira Sacra al finalizar su primer año en el club todavía no es asimilado por algunos, pero él se mantiene firme en sus convicciones. «Si hubiera quedado una campaña más en Monforte seguro que hubiera estado muy bien, pero no me arrepiento de la decisión que adopté y si volviera a verme en la misma encrucijada aceptaría de nuevo la propuesta del Ávila», dijo Magú.De su estancia en la ciudad del Cabe sólo tiene buenos recuerdos. «Es lógico, ya que todos se comportaron de maravilla conmigo. El trato del club siempre fue exquisito y de la afición sólo puedo decir cosas buenas. Se volcaron conmigo y con el equipo desde el primer momento», señaló Magú.El preparador castellano mantiene un cariñoso recuerdo de todas las jugadoras que estuvieron a sus órdenes aquella temporada. «Tengo que reconocer que tuve mucha fortuna con el grupo de componentes de la plantilla que me correspondió en suerte. Actualmente las sigo a todas y mantengo el contacto con ellas», apuntó Magú.A la hora de definir lo que supuso para él su periplo monfortino, Magú no lo duda y afirmó que «puede considerarse como un trampolín, ya que a raíz de la temporada que hicimos me llamaron tanto del Ávila como de la selección española. Si no hubiera sido por la oportunidad de la que disfruté en A Pinguela no hubiera llegado a donde estoy ahora», comentó.Mañana Magú estará de nuevo en la ciudad en su primera visita de carácter oficial, vino en decenas de ocasiones para visitar a sus buenos amigos, y vivirá sensaciones un tanto distintas a las que estaba acostumbrado cuando entrenaba al primer equipo. En esta ocasión la afición que él tanto alabó estará no en su contra, sino en la del equipo al que presta sus servicios en la actualidad, el Tenerife.Dani Gallardo va a tener mala suerte en la cita de mañana, ya que su segundo seguro que estará un poco menos lúcido que lo habitual, ya que por su cabeza pasarán uno por uno todos los recuerdos y las vivencias que experimentó en el pabellón de A Pinguela. El abrazo con Vázquez seguro que será de los de época.