«Psicólogo y psiquiatra dirán»

La Voz P. S. | OURENSE

LEMOS

PILI PROL

05 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Teniente coronel retirado de la Guardia Civil, González Vila tuvo en Barcelona su primer destino como capitán del Subsector de Tráfico en el año 1972. Allí conoció al guardia Luis Luna, un motorista que pasó a ser su conductor. -Y ahora se encuentra con que tiene que asistir a su viuda como autora de la muerte a tiros de su hija. Es tremendo, ¿no? -Pues si. Es muy delicado y también muy comprometido, ya que se ve afectada la objetividad a la hora de encarar un asunto. La verdad es que aquella relación, que empezó siendo estrictamente profesional, acabó adquiriendo tintes de amistad. Y cuando Luis falleció, su esposa y su hija seguían consultándome muchas cosas. -Usted, que no se dedica prioritariamente a asuntos de carácter penal, se enfrenta ahora a uno especialmente complejo. ¿Cómo lo ve? -Es difícil, sobre todo en lo personal, pues sigo viéndolos, a los tres, recordando momentos más felices. -¿Hubiera aceptado un caso como éste de no mediar esa relación de amistad? -No. De hecho, quienes me conocen saben que sólo llevo asuntos penales cuando concurren razones de compromiso, de amistad. Como aquí. Que, por ciento, también es un reto. Duro, pero un reto. -En una situación como ésta, ¿cuál es el papel del abogado defensor? -Creo que más que empezar a pensar en trámites procesales, o en estrategias de defensa, lo primero es prestarle apoyo personal. Ir a verla y ayudarla en cuantas cosas necesite. La proximidad personal es prioritaria. -¿Es esta mujer consciente de lo que hizo, de que mató a su hija? -Sí lo es, sabe que mató a su hija, pero, en mi opinión, aún no ha sido capaz de valorar la trascendencia del hecho. -¿Qué pasos tiene previsto dar para avanzar en la instrucción del caso? -No es algo que considere prioritario en este momento. Lo fundamental, insisto, es conseguir que ponga los pies en la tierra. Después, ya veremos, aunque sospecho que psiquiatras y psicólogos tendrán mucho que decir. -¿Se plantea la posibilidad de que su defendida llegue a ser inimputable por su estado mental? -Lo he pensado, es posible, pero no lo sé. Estimo que, llegado el momento, será determinante valorar su estado emocional y desenmarañar la cabeza de esta mujer, para poder entender sus razones para hacer lo que hizo.