La transformación del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil en parador de turismo fue presentada en su momento como dinamizador turístico de la zona y como la futura seña de identidad de la Ribeira Sacra. La Consellería de Cultura, a través de la Dirección Xeral de Turismo, comprometió inversiones por valor de 6 millones de euros, unos 1.000 millones de pesetas para adecuar las instalaciones a los usos turísticos, correspondiendo a Paradores su futura gestión. El proyecto contempla la adaptación de 80 habitaciones de gran superficie, comedor-restaurante y salas de convenciones, con tres plantas de 200 metros cada una. Además contará con gimnasio, piscina y salón de actos. Hace unos meses Manuel Fraga y la presidenta de Paradores, Ana Mariño visitaron las obras de reforma y habían mostrado su satisfacción por el desarrollo del proyecto. Sin embargo, después de un par de años de trabajos, los problemas que restan por resolver hacen pensar que todavía pasará tiempo antes de que pueda ser inaugurado. El actual conselleiro de Emigración y antiguo director xeral de Turismo, Aurelio Miras Portugal había sido uno de los impulsores del proyecto, que ahora parece caminar más despacio de lo previsto. Fuentes del sector turístico ourensano han mostrado su preocupación por la lentitud que están llevando las obras.