Los laboratorios que las venden garantizan una eficacia de entre el 80 y el 90%. para sus vacunas antigripales. Esto es, que ese tanto por ciento de pacientes que la utilicen no van a padecer esa enfermedad durante ese invierno. Dada la altísima capacidad de este virus para mutar, la composición de las vacunas acostumbra a cambiar de una campaña a otra. Las clases de virus que se inoculan en cada ocasión se corresponden con aquellos a los que los especialistas les suponen una mayor capacidad de contagio. Los expertos de la Organización Mundial de la Salud recomiendan preparar el medicamento para este invierno con dos cepas surgidas en 1999 en Moscú y las islas de Nueva Caledonia, en el océano Pacífico, y con una detectada en la ciudad china de Hong Kong en los primeros meses del 2001. Las dos primeras ya aparecían en las vacunas repartidas en la campaña 2001-2002, y su incidencia no fue especialmente intensa.