Un instituto de Nicaragua para niños con problemas de escolarización tendrá servicio de transporte gracias a la solidaridad de una ONG monfortina
06 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El huracán Mitch echó abajo en 1988 muchos proyectos en Centroamérica. Condega, una localidad de 28.000 habitantes del departamento de Estelí vio tambalearse el proyecto de su instituto Denís Cáceres Olivas, construido dos años antes para escolarizar a jóvenes con problemas de adaptación en otros centros. La ayuda de ONGs como la monfortina Salvador Allende los ayudó a salir a flote. -¿Cómo les afectó el Mitch? -Pocos meses después del huracán tuvimos que abandonar las instalaciones para buscar terrenos más seguros. Hubo que empezar de cero en una zona alta y situada a un kilómetros y medio de la ciudad. -¿Pudieron salir adelante? -Con muchos problemas y gracias a la solidaridad de amigos como la gente de Salvador Allende en Galicia y otras asociaciones en Holanda y Austria. -Para ustedes sí funcionó la solidaridad. -Las grandes ayudas oficiales que llegaron de fuera en las semanas posteriores al huracán responden a situaciones puntuales, y como tales se acabaron. Pero a nosotros la catástrofe del Mitch nos sirvió para establecer lazos solidarios estables. -¿Por eso está usted aquí? -Visito a los amigos de Salvador Allende para conocer la rspuesta a una solicitud que les hicimos para comprar un autobús. Los necesitamos porque el traslado del instituto nos obligó a suspender las clases de Primaria, las de los alumnos más pequeños. Como no teníamos transporte nos daba miedo que los niños tuviesen que andar tanto desde sus casas al centro. Con la ayuda de esta asociación ya hemos construido dos aulas y compraremos el autobús para recuperar la primaria el próximo curso.