Los asnos se profesionalizan

Carlos Cortés
Carlos Cortés ESCAIRÓN

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

La carrera de burros de Escairón recurre a tratantes de ganado para asegurarse una alta participación La prueba tiene este año por primera vez una subvención de 1.500 euros.

31 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La carrera de burros se mantiene como una de las citas más tradicionales y llamativas de las fiestas de Escairón. La convocatoria sobrevivió a los años duros de principios de los noventa, en los que el declive de la población de estos animales domésticos hizo bajar la participación hasta niveles alarmantes. Pero, en los últimos años, la ayuda de tratantes profesionales de ganado está haciendo revivir la carrera. Once monturas llegaron a correr el año pasado. Para este martes, los organizadores esperan no menos de doce competidores. Los tratantes que ayudan a la comisión de fiestas en la tarea de buscar burros con amos dispuestos a cederlos para que troten en el campo de fútbol de Escairón operan con ventaja. «Eles andan polas feiras e saben onde quedan burros», explica Juan Carlos Armesto, concejal de Cultura y presidente de la comisión de fiestas. Armesto sabe lo que es buscar borricos hasta debajo de las piedras, y sufrió carreras que estuvieron a punto de suspenderse por falta de corredores. Como burros faltan a veces, pero espectadores nunca, el Ayuntamiento ha decidido este año reservar una subvención directa de 1.500 euros para esta atracción festiva. Hasta ahora, la carrera se financiaba con los fondos generales destinados a las fiestas. Gracias a su evidente tirón, esta peculiar competición ecuestre tendrá este año por primera vez un presupuesto propio. Los organizadores no tienen todavía claro si destinarán todo el dinero a premios y a la mínima infraestructura que requiere el acontecimiento -el año pasado, la prueba fue retransmitida en directo por megafonía-, o si reservarán algo para quienes les consigan burros. Armesto dice que con un pequeño incentivo económico, algún trante les prometió «traer sete burros de Sober, que seica alí aínda os utilizan para traballar en viñedos pouco inclinados».