El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Mientras Fraga realiza un macroviaje por la zona, unos vecinos limpian ríos y senderos y otros, más mayores, ven pasar el tiempo con la paz de la montaña
30 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un ecologista anónimo Así podríamos llamar a Antonio Carrete, un vecino y hostelero del pueblo de A Seara, que en días pasados dedicó bastantes horas a limpiar de maleza un tramo de kilómetro del cauce del río Selmo. En concreto, fue desde Ferramulín a Vieiros, y en compañía del intrépido Carlos Rueda, que levantó acta fotográfica del asunto, como pueden ver en esta página. Nosotros no utilizamos las fotos para levantar acta fotográfica sino para alegrarles la vista a ustedes en estos días de tanto calor. Muchos ecologistas de salón deberían aprender de este tipo de gestos: cambiar el megáfono y el comunicado de fax por la afilada hoz. (Pero no la comunista). Eso sí que sería ecología, y con resultados concretos. En este caso, la acción ha servido para que se puedan visitar cinco impresionantes cascadas del río Selmo que hasta ahora estaban ocultas por la maleza e inaccesibles. La más grande tiene ocho metros de altura. ¡Que las disfruten! Una forma diferente de disfrutar de la vida Sin movernos de O Courel podemos aprender otra lección, también de ecología, que es en definitiva una forma diferente de ver la vida. El ejemplo nos lo sirven en bandeja estos vecinos del pueblo de Visuña; en otros tiempos denostado por los maestros de escuela que vivían casi exiliados del mundo. En los seis barrios del pueblo, hoy quedan sólo 16 vecinos, todos ellos bastante mayores, que ven pasar el tiempo de esta forma tan tranquila que muestra la foto. Si alguien se para a visitarlos estos días, que no deje de preguntarles por sus viejas historias de trabajo en las minas o en las canteras. La velocidad del rayo romperá hoy la tranquilidad de la sierra Pero, cuidado, que no todo es tranquilidad en la sierra. Hoy la recorrerá de cabo a rabo el presidente de la Xunta, para visitar e inaugurar numerosas casas, iniciativas y empresas que ya funcionan hace años. Y como todo el mundo sabe, Fraga no se anda con chiquitas en eso del tiempo. Llegará a todas partes quince minutos después. Y a cualquier precio, sea rodando, volando bajo, o con la Guardia Civil abriendo paso. Así que ya saben, no siempre impera la tranquilidad en O Courel. La judería de Monforte ya tiene carteles Y ello se debe a que el intrépido colaborador municipal Felipe Aira anduvo a toda velocidad hasta conseguir que le cediesen algunos operarios de obras para colocar los carteles indicadores en el barrio de la judería de Monforte. A base de insistencia, que es su mejor arma, consiguió arrancar del concejal de obras una brigada municipal o una parte, para colocar los carteles indicadores. Y aunque yo tengo por norma tomarme las cosas con un poco de broma, en este caso creo que también hay que decirlo seriamente: si hay algún momento especialmente idóneo para señalizar la judería es en verano, cuando recibimos todas las visitas. Así que, amigo Felipe, ánimo y al tajo. Desde aquí te apoyamos. Y cuando veas que los concejales vaguean, que eso dicen las malas lenguas, ponles como ejemplo la velocidad de Fraga o la rapidez con que se pueden colocar unos simples carteles.