Unos trescientos monfortinos se manifestaron convocados por los sindicatos con motivo de la huelga general «¿Qué hacéis ahí? Claro, vosotros como vivís bien no vais». Así se dirigía un vecino a los curiosos que observaban a los manifestantes reunidos en la plaza de la Compañía. Día de huelga en Monforte.
20 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La mayor parte del pequeño comercio colgó en sus puertas aquello de «20 de junio, cerrado por huelga general». A las doce y media del mediodía, unas doscientas personas se reunían delante de los Escolapios, portando carteles de UGT, CCOO y CIG, los tres sindicatos que convocaban el paro. Tras unos minutos de conversación, los participantes comenzaron su recorrido hasta el ayuntamiento. Abriendo la comitiva, un 124 blanco, armado de banderas y altavoces, pregonaba consignas contra el decretazo. Tras el vehículo, representantes sindicales,entre los que se encontraban Mario Docasar (UGT), Mario Caballero (CCOO) y Xosé Manuel López (CIG), encabezaban al reguero de gente. El grupo fue haciéndose más nutrido a medida que avanzaba por las calles Roberto Baamonde, Avenida de Galicia, Orense y Campo de San Antonio. Los huelguistas, conscientes de que corren malos tiempos (y peores que vendrán, dicen), ahorran en cartón. Pancartas recicladas de antiguas protestas esgrimían sus peticiones por delante («Mirusté, Mirusté, hai que traballar, pero sin salir da nosa terra, sin ter que emigrar» y por detrás («Alcalde, dimisión», desorientando a los no iniciados. Una vez en la casa consistorial, un vecino increpó a los trabajadores del Concello, gritándoles que dejasen de observar a través de los cristales y saliesen a la puerta. Una versión libre del consabido «No nos mires, únete». En el Campo de San Antonio, el 124 reapareció en escena. Desde su interior, Antonio Falcón, portavoz de la comisión nacional contra la subida del agua, no dejó títere con cabeza y repartió estopa para todos. Primero, se despachó a gusto con el gobierno central, al que tildó de «fascista», y la reforma laboral. Después aprovechó el momento para pasar al ataque con el tema del recibo del agua y el alcalde de Monforte, al que acusó de «cínico», «atrasadiño»y de «mentir más que habla». Tras su intervención, Mario Docasar, secretario comarcal de UGT, se hizo con el megáfono y calificó la convocatoria de «éxito rotundo». Haciendo gala de una urgente necesidad de acudir a su oculista, Docasar estimó una presencia de unas mil personas en la manifestación. Por su parte, Mario Caballero, su homónimo de CCOO, también mostró su satisfacción con el desarrollo de la jornada. Efectivos de la policía nacional siguieron a los manifestantes durante todo el recorrido, informando puntualmente a sus compañeros de todo lo que allí ocurría. Y pasar, pasó más bien poco. No hubo ningún incidente durante la mañana, según comentaron miembros del cuerpo. Tampoco en la noche de ayer hubo mayores complicaciones. Los piquetes informativos se limitaron a repartir folletos. Pero alguna que otra cerradura tuvo problemas con el pegamento. Y es que ya se sabe, el superglue lo carga el diablo.