La lenta agonía del casco histórico

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE

LEMOS

La falta de un plan especial y las exigencias de Cultura agravan el deterioro de la zona monumental a un año de la apertura del parador Todo son planes en Monforte con vistas a la apertura del parador de turismo, prevista para el próximo año. Se habló de adecentar la ladera de San Vicente, de arreglar casas para ofrecérselas a jóvenes a bajo precio... Pero de momento la realidad es muy distinta a la que dibujan los proyectos. En la zona protegida hay 289 inmuebles esperando una reforma más o menos ambiciosa que en la inmensa mayoría de los casos no llegará a producirse por las condiciones leoninas que fijan las instituciones encargadas de velar por este patrimonio. Los arquitectos locales tropiezan a diario con unas trabas que no se aplicaron en las obras del parador.

25 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ter unha casa dentro do casco vello de Monforte debería ser motivo de festa, pero por desgracia non sucede así, senón exactamente o contrario». Ni la calidad de vida que ofrece el casco histórico ni las reformas promovidas por el concello en algunas de estas calles fueron argumento suficiente para corregir la paradoja a la que se refiere el arquitecto Xosé Lois López Otero. La polémica por la construcción del parador de turismo de San Vicente, y más en concreto la permisividad de las administraciones frente a su impacto en el conjunto monumental, pone de manifiesto las contradicciones de la política de Patrimonio en un Concello que no fue capaz todavía de sacar adelante un plan especial. Turespaña consiguió el permiso de la dirección xeral de Patrimonio para ampliar el volumen edificable en el mismísimo castillo de San Vicente, pero un solar del casco viejo no puede ser edificado aunque el propietario se comprometa a construir con el máximo rigor estético. Los arcos prerrománicos del palacio condal pueden ser tapiados con critero reversible, pero el ciudadano de a pie no puede aplicar el más mínimo cambio estructural en los inmuebles situados en la denominada zona de protección. Sin beneficios En ausencia de un plan especial de protección, como es el caso de Monforte, la comisión provincial de Urbanismo debe pronunciarse sobre las licencias de obra relativas al casco viejo. La aplicación estricta de la Lei do Patrimonio que sirve de norma en estos casos no ha beneficiado los intereses de los ciudadanos. Menos todavía los del propio conjunto histórico. Según los datos de que dispone el Concello, en la zona protegida hay 289 viviendas, con una superficie total de cerca de cien mil metros cuadrados, que necesitan reformas en una escala que va de pequeños arreglos a la rehabilitación total. Mientras toman cuerpo los planes de mejora que requiere la puesta en marcha del parador de turismo, prevista oficialmente para el próximo año, el casco viejo continúa deteriorándose ¿Hasta cuándo?.