Una aldea de O Courel conserva importantes muestras de algunas de las tradiciones más características de la sierra La aldea de Mostaz, una típica población de la sierra de O Courel, ofrece importantes testimonios de la importancia de ha tenido el cultivo de la castaña en la vida tradicional de las comunidades rurales de la montaña lucense. En los alrededores del pueblo se encuentra verse uno de los los conjunto de sequeiros más notables de la zona. Los escasos vecinos que tiene hoy la localidad también conservan muestras de la tradición textil artesanal que caracterizó antaño a estas poblaciones. Cerca de Mostaz, por otra parte, puede verse una gruta de roca caliza que sirve como ejemplo de formación geológica característica de la sierra.
15 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La aldea de Mostaz se ha visto muy afectada en los últimos tiempos por el retroceso demográfico. Los 22 vecinos que tenía hace algunos años se han reducido a sólo cinco en la actualidad. La agricultura y la cría de ganado a pequeña escala eran tradicionalmente las bases económicas de la población, además de la recogida de castañas, una actividad que tuvo aquí gran importancia. El mejor testimonio de esta tradición local es un conjunto de dieciséis sequeiros que forman una especie de pequeño poblado en los alrededores de la localidad. Las construcciones están hoy abandonadas, ya que en Mostaz no queda gente suficiente para ocuparse del laborioso proceso del secado de las castañas, en el que antaño participaba la mayoría de los vecinos, turnándose para mantener el fuego y remover los frutos. La faena empezaba al rayar el día y duraba a veces hasta la una de la madrugada. La campaña duraba de quince a veinte días. Hace unos tres años que se secaron por última vez las castañas al modo tradicional en estas construcciones. El estado de conservación de los sequeiros es aún bastante bueno, aunque la maleza empieza a invadir el camino de acceso al lugar donde se encuentran. Las edificaciones se hallan situadas a distintos niveles en la ladera del monte y están unidas por un camino empedrado. La aldea está ubicada en una franja de roca caliza, un material con el que fueron construidas la mayoría de las viviendas. La naturaleza de este terreno propició la característica formación geológica de la cueva de Tras da Lastra o Tras da Costa, situada a 500 metros del centro del pueblo. La gruta tiene una boca de apenas un metro de altura por la que se acceso a una pequeña sala que tiene cinco metros de anchura por 1,70 de altura en su parte más espaciosa. Al fondo de esta cámara se abre un pasillo de apenas 70 centímetros, que conduce a una sala horizontal de unos 90 metros de largo y suficiente altura para andar de pie. En la cueva abundan las estalactitas y estalagmitas, pero desgraciadamente muchas de ellas han sido mutiladas.