Los nacionalistas recogerán las quejas de los usuarios para pedir una modificación de las condiciones del contrato de suministro La privatización del suministro de agua en Monforte, cuya concesión fue aprobada en pleno el pasado mes de junio sin pena ni gloria, ha motivado un verdadero clamor popular con la llegada de los primeros recibos. Seis meses después de la adjudicación del servicio a la empresa Seragua, el BNG anuncia para mañana una asamblea vecinal que pretende sentar las bases para una revisión de las condiciones del contrato. Mientras tanto, el alcalde desmiente que aumentase el precio del agua y afirma que en la mayoría de los casos el incremento del importe de los recibos se debe a una lectura más rigurosa del consumo.
26 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El BNG solicitó al Concello que autorice la celebración de la asamblea vecinal en el salón de actos de la Casa de Cultura. «Temos constancia de que non hai outra actividade prevista para mañá á mesma hora, pero si xurde algún impedimento farase igual na Praza de España», informó ayer el consello local. La reunión, cuyo inicio fue fijado para las ocho de la tarde, tiene dos objetivos. Por una parte, el Bloque expondrá a los asistentes las razones por las que sus concejales votaron en contra de la privatización del servicio de agua cuando fue debatida por la corporación. Además, la asamblea permitirá recoger las principales inquietudes de los usuarios con vistas a una hipotética revisión del contrato. Para los nacionalistas, la necesidad de modificar el convenio con la empresa concesionaria del abastecimiento de agua está justificada por el revuelo provocado por el cobro de los primeros recibos. Aunque en el contrato se establece la imposibilidad de revisar la ordenanza de precios vigente hasta julio de 2003, «está claro que ó pasar a periodicidade dos recibos de dous a tres meses aumenta a posibilidade de entrar no tramo máis alto de consumo», indican fuentes del BNG. Los nacionalistas consideran necesario que Seragua concrete el calendario de inversiones que se comprometió a realizar, por importe de más de 200 millones y manifiestan su extrañeza por la incusión de las tasas por recogida de basura en los recibos del agua.