La lluvias redujeron considerablemente la afluencia de vecinos a la tradicional romería monfortina Miles de vecinos de la comarca de Lemos despidieron ayer el verano en la tradicional romería de San Mateo, que resultó bastante deslucida debido a las adversidades meteorológicas. Las lluvias que cayeron a lo largo del día redujeron de forma considerable la afluencia de romeros a la parroquia monfortina de A Parte e hicieron que muchos de los asistentes optasen por mantenerse a cubierto bajo los toldos y casetas. Pese a todo, el mal tiempo no enfrió por completo el la animación festiva. La circulación en los accesos al lugar de la fiesta no acarreó muchos problemas en una jornada sin incidentes de consideración.
21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Desde las primeras horas de la mañana de ayer, Monforte presentaba el aspecto típico de esta jornada, con bastante poca gente en las calles y un intenso tránsito de vehículos hacia la parroquia de A Parte. Pero, a diferencia del cálido y soledado San Mateo del pasado año, el día no se presentó muy propicio para una celebración al aire libre. El aspecto que ofrecieron los campos de A Parte se pareció mucho al de hace dos años, cuando la fiesta también fue pasada por agua. Las malas condiciones meteorológicas no impidieron que millares de vecinos acudiesen a la popular romería a lo largo de la mañana y a primera hora de la tarde. No obstante, una vez en el lugar de la fiesta, la mayoría de los presentes optó por guarecerse bajo los toldos y celebrar el San Mateo a cubierto, sin moverse demasiado de los refugios cuidadosamente construidos durante los últimos días. Los campos se vieron así bastante más vacíos de lo habitual, desprovistos en gran parte del bullicio multitudinario que suele apoderarse cada año de la zona de confluencia del Cabe y el Mao al llegar este día. Aunque la animación festiva fue experimentando cierto incremento a lo largo de la tarde, la impresión general es que éste fue uno de los años en que menos gente asistió a la tradicional romería.