La Praza Maior se quedó pequeña para albergar a los cientos de personas que presenciaron la gran gala, colofón de la Mostra Internacional
05 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La Mostra Folclórica Internacional revalidó su extraordinario poder de convocatoria en todos y cada uno de los espectáculos que la forman. Desde el miércoles hasta esta madrugada, danzas y ritmos musicales acercaron al gran público en Viveiro el folclore de nueve países de cuatro continentes. Por vigésimo tercer año consecutivo, Bágoas da Terra ha convertido a Viveiro en el centro multicultural por excelencia. Bailarines y músicos llegados de Puerto Rico, Burundi, México, Filipinas, Daguestan, Italia y Arkhangelsk (en el norte de Rusia) compartieron escenario con unos de Huesca y los del grupo organizador. La Praza Maior se quedó pequeña para albergar al público que no quiso perderse la oportunidad de ver, en vivo y en directo, pinceladas de las costumbres y tradiciones de nueve culturas diferentes. Iniciada el miércoles, la Mostra concluyó esta madrugada, cuando estaba previsto el final de la gran gala internacional, que empezó a las 20.30 horas de ayer. Atrás quedaron el aquelarre na eira das meigas, que en la madrugada de ayer sorprendió con una explosión de luz, color y sonido ideada para transmitir algo tan ancestral como la superstición y el temor popular ante las fuerzas del mal. También estuvieron muy concurridos el Desfile das Nacións, la primera jornada de la Mostra, los conciertos de algunos de los grupos o la Mostra Infantil.