El plan del monasterio de Ferreira propone la apertura de un albergue en el edificio
LEMOS
El arquitecto Iago Seara plantea la necesidad de dar uso al área abandonada del convento cuando se arreglen las deficiencias más urgentes El plan director del convento de Ferreira de Pantón propondrá recuperar del abandono la parte del edificio que no está siendo utilizada por la congregación de monjas bernardas. Una parte, la de la antigua casa del capellán, sería acondicionada como albergue y la otra, la planta baja de la fachada principal del monasterio, serviría como museo y centro de información sobre la Ribeira Sacra. Esta propuesta aparece en el plan que será presentado tras el verano a la Consellería de Cultura, que hace un repaso completo a la situación actual de este monumento, señala los problemas en función de su importancia y plantea posibles soluciones.
11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El plan director del convento de Ferreira de Pantón es la guía que utilizará la Administración gallega para decidir futuras inversiones en este histórico edificio. Aún antes de estar terminado, el diagnóstico de la situación del monasterio con el que se abre el proyecto ya ha servido para que la Consellería y el Ministerio de Cultura se pongan de acuerdo para invertir setenta millones de pesetas en el sellado de las filtraciones de agua, que son las deficiencias que requieren una atención más urgente. Este dinero bastará para poner freno al deterioro provocado por la humedad, pero no soluciona el problema de fondo que apunta Iago Seara, el arquitecto santiagués que trabaja desde hace cerca de dos años en la elaboración del plan director: «O convento de Ferreira está ben conservado na zona que ten uso e ten problemas na que está en desuso». El plan no se detiene en el diagnóstico de la situación. También aporta propuestas. Contra el abandono plantea la recuperación de la vieja casa del capellán como un albergue con capacidad para cuarenta camas en dos estancias distintas, un uso similar al que originariamente tuvo esta parte del monasterio, construida para servir de hospedería. Para que este uso no choque con el modo de vida de las monjas de clausura, el acceso a las plazas del albergue estaría restringido. En lo que respecta a la planta baja de la fachada principal, Iago Seara considera que es un espacio ideal para un museo sobre los monasterios de la Ribeira Sacra concebido como punto de información turística. La torre del convento, ahora también cerrada y sin uso, formaría parte de la zona dedicada al centro informativo. Iago Seara subraya que el edificio del convento no sería el único beneficiado por estos dos usos. «O pobo de Ferreira e todo Pantón tirarían unha clara rendabilidade», asegura.