La junta de personal también denuncia las molestias de las obras del ambulatorio

RAQUEL GONZÁLEZ MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Los representantes sindicales calificaron de «sandeces» las declaraciones del director general del Sergas Los distintos sindicatos integrantes de la junta de personal en Lugo asumieron ayer como propia la denuncia presentada por Pilar Saavedra Codesido por las obras de reforma que se realizan en el centro de salud de Monforte. Saavedra aseguró cumplir en todo momento con sus funciones como delegada de prevención de riesgos laborales. El secretario comarcal de la CIG acusó al director provincial del Sergas de tapar el error «votando unha nube de fume sobre a denuncia e desvirtuando á denunciante».

25 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La junta de personal aprobó ayer durante la celebración de un pleno extraordinario la denuncia presentada por la sindicalista y delegada de prevención de riesgos laborales Pilar Saavedra contra las obras que se realizan en el centro de salud de Monforte. Todos los sindicatos integrantes de la junta criticaron la actitud del director provincial del Sergas, Manuel Díaz, por quebrantar la ley de prevención de riesgos laborales al no informar a los trabajadores del inicio de las reformas con la debida antelación. La junta de personal apoya además la solicitud de paralización de las obras por el riesgo inmiente para la seguridad y salud de trabajadores y usuarios de las instalaciones. El secretario comarcal de la CIG, Manuel Facorro, manifestó la necesidad de plantearse «acudir ós postos de traballo con notario para que deixe constancia da verdade e a Administración non xogue a desvirtuar a aquela persoa que cumple coa súa obriga». Pilar Saavedra manifestó que el personal de la inspección de trabajo llegó incluso a secar con calefactores individuales partes médicos tras la riada del 8 de dicimebre ante la indiferencia de la propia Administración. Saavedra aseguró mostrarse sorprendida por las declaraciones del secretario general del Sergas en las que aseguraba que el día 23 lo que había en los pasillos del centro eran deshumidificadores «cando hai máis testemuñas que comprobaron que realmente se trataba de bombas de calor que desprendían gases tóxicos que impedían a respiración».