«Se vuelve a disfrutar con las labores sin ningún complejo»

La Voz

LEMOS

LUIS DÍAZ LA ENTREVISTA Dolores López Vázquez, responsable de un taller de artesanía de Monforte Las manualidades han dejado de ser cosa de «marujas». Los talleres de artesanía se han puesto de moda para una clientela variopinta en la que conviven amas de casa, mujeres trabajadoras y algún hombre sin complejos que quiere dar un toque personal a la decoración de su casa. Dolores López Vázquez afirma que se trata de una terapia contra los problemas cotidianos que tiene su vertiente práctica. «Se vuelve a disfrutar de las labores sin ningún complejo», dice esta profesora.

28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Las alumnas y alumnos del centro de artesanía de Dolores López expondrán una selección de sus trabajos del día primero al quince de noviembre en la oficina de Turismo de Monforte. Se trata de elementos decorativos y de uso realizados con técnicas de pintura en tela, madera y cerámica, azulejos, lamparas tiffani y labores de ganchillo. «Siempre es grato mostrar los avances cuando se domina una técnica», explica Dolores López. -¿Han dejado de ser las manualidades cosa de «marujas»? -Creo que la visión peyorativa de las manualidades es algo superado. En mi taller coinciden amas de casa, mujeres que trabajan y también algunos hombres. Desde hace años se percibe un interés cada vez mayor por labores en desuso. No hace mucho decías que bordabas y casi te miraban mal. Lo cierto es que se pasa de maravilla y encima puedes hacer cosas bonitas. -¿También los hombres? -Son pocos los que se deciden, pero quienes lo hacen suelen ser unos manitas. Los prejuicios desaparecerán a la larga. En los sitios pequeños cuesta algo más, pero el que prueba ve que es algo gratificante y que se pasa bien. A todo el mundo le gusta darle un toque personal en le decoración de su casa. -¿Tienen las manualidades algo de terapia? -Se puede decir que sí. La gente se divierte, prestas atención a lo que estás haciendo y dejas de lado los problemas. Y además tiene un componente práctico. -¿Hay una mayor sensibilidad hacia lo antiguo? -A la gente le encanta recuperar piezas viejas, cosas que encuentran, que eran de la familia, desde mesas de noche a planchas viejas. Son csas que tienen un valor estético y no es difícil repararalas para que luzcan. -¿No se saturan de elementos decorativos? -Al contrario, no se da hecho. Siempre hay un compromiso pendiente.