¿Cómo se consiguen lavar tres toneladas diarias de colada?, así funciona la lavandería de un hospital
VIDA SALUDABLE
Discreto, pero imprescindible, el trabajo de limpieza de la ropa sanitaria como el que se realiza en el hospital Naval de Ferrol, se ha modernizado
09 feb 2026 . Actualizado a las 10:31 h.El subsuelo del hospital Naval, una de las tres patas que soportan la actividad asistencial del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF) junto al hospital Arquitecto Marcide y el Novoa Santos, tiembla y ruge cada mañana. Lo hace desde el 2019, epicentro del seísmo, cuando su ejército de inquilinos —en su mayoría, mujeres— se mudó porque la casa se quedó pequeña. «Antes estábamos en el Arquitecto Marcide, pero el espacio era escaso. Era un lugar oscuro, con poca iluminación y las instalaciones se quedaron obsoletas. Cuando nos vinimos para el hospital Naval, duplicamos los metros cuadrados y se instaló una maquinaria más automatizada», reconoce Belén González Veiga, jefa de servicio de Hostelería en el Área Sanitaria de Ferrol.
Habla en nombre del equipo que pone funcionar la lavandería del complejo sanitario ferrolano, formada por 35 personas, tan invisibles como indispensables. Cada día, desfilan por este nivel subterráneo unos de 3.200 kilogramos de ropa y lencería hospitalaria.
No solo su ubicación ha cambiado. También la maquinaria. El túnel de lavado industrial ha traído más eficiencia; tanto energética como de trabajo. Las lavadoras de tambor apenas se emplean ya para limpiar entre 200 y 300 kilos de las más de tres toneladas de prendas que acaban aquí. El resto inicia su camino a través de una cinta transportadora que atraviesa los siete módulos de este túnel. «Como una lavadora normal, funciona por ciclos. Hay un prelavado, un aclarado, también cuenta con una parte en la que una prensa le quita a la ropa el 50 % de humedad, antes de depositarlo en la zona de limpio —donde las trabajadoras separan y clasifican en función del tipo de prenda—. El túnel está funcionando toda la mañana y cada tolva son 52 kilos. Si se echan cuentas, son más de sesenta durante la jornada», explica Belén González. La capacidad de trabajo de esta nueva maquinaria ha permitido que los trabajadores de este servicio concentren su actividad durante la jornada de mañana. «Antiguamente, cuando solo contábamos con las lavadoras, estábamos mucho más limitados porque sus ciclos son más largos. Se lavaba mañana y tarde. E incluso así se saturaba», recuerda González.
Usar y volver a usar
En un día, se limpian 400 kilos solo de uniformes del personal. Si se echan las cuentas anuales, el número de almohadas lavadas el año pasado fue de 52.134 unidades; en 365 días, 404.000 sábanas de camilla. Aquí trabajan lavanderas, planchadoras o costureras, que prolongan la vida del ajuar hospitalario con el objetivo de ser más sostenibles. «Se hacen muchos arreglos para prolongar la vida útil de las prendas, cambiando botones o sacando de una sábana universal deteriorada, una de camilla, que es más pequeña. Lo que se tiene que tirar, se recicla», confirma la jefa de servicio de Hostelería. Del mismo, informa de que en este centro no se utiliza ropa de un solo uso. Se utilizan sacos de autovaciado para transportar la ropa al túnel. «Cuando todo el mundo estaba empleando el saco de plástico para introducir la ropa en las lavadoras, aquí ya se empleaba el de autovaciado, que es de tela y reutilizable. Es el propio túnel el que abre el saco».
Con la ayuda de las máquinas que incluso planchan y doblan la ropa de forma autónoma —la envidia de todo aquel que haya puesto una colada— este equipo de 35 personas realiza el trabajo silencioso de enviar a cada planta su pedido listo.