Cuántas calorías tienen las copas de Fin de Año y cuánto ejercicio necesitamos para eliminarlas
VIDA SALUDABLE
Además de aportar calorías vacías, el alcohol se asocia a diferentes enfermedades y su consumo excesivo aumenta el riesgo de sufrir accidentes
31 dic 2025 . Actualizado a las 10:15 h.El alcohol suele ser, queramos o no, un invitado más en la mesa de Fin de Año. Se empieza con unas cañas en una terraza para despedir el 2025 durante la Tardevieja. Después llegan los aperitivos, las copas de vino con la cena, los chupitos de licor y, a las doce, el brindis con cava. A partir de aquí, se abre la barra para pedir cócteles. Así resumido, salta a la vista lo elevado que llega a ser el consumo de bebidas alcohólicas que realmente podemos tener durante estas fechas. Dentro del impacto que tiene para nuestra salud este tipo de productos, la cantidad de calorías vacías que ingerimos cuando bebemos es algo en lo que no solemos pensar, si bien ignorar el problema solo contribuye a agravarlo.
Los mecanismos por los que el consumo de alcohol perjudica a nuestro organismo son múltiples. «Se absorbe mayoritariamente en el intestino delgado. Desde ahí, se distribuye por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo, afectando principalmente a órganos como el hígado y el cerebro, debido a su vascularización, es decir, su riego sanguíneo, y también a su contenido en agua. Las enzimas, especialmente la alcohol-deshidrogenasa, metabolizan el etanol en sus derivados, como el acetaldehído, que es altamente tóxico y es el que suele dañar nuestras células y hasta nuestro ADN, produciendo mutaciones genéticas», detallaba en esta entrevista el doctor Iván Fernández, médico internista.
Calorías
A nivel nutricional, pese al eterno debate sobre los antioxidantes del vino, existe consenso acerca del impacto negativo del consumo de cualquier tipo de bebida espirituosa. El alcohol aporta una gran cantidad de energía que no tiene valor nutricional para nuestro cuerpo, lo que se conoce comúnmente como calorías vacías. Esto se debe a que las bebidas alcohólicas suelen contener altas cantidades de azúcar, elemento que el organismo transforma en grasa cuando se consume en exceso.
Pero ¿cuánto puede llegar a impactar una noche de copas en esta balanza? Aunque pueda parecer poco, en Navidad y Fin de Año, con las celebraciones y brindis, es frecuente acumular cientos de calorías extras sin notarlo. Para poner un ejemplo, el Ministerio de Sanidad detalla que una sola copa de vino tinto aporta unas 65 kcal, una cantidad extra de energía que no siempre llegamos a gastar, sobre todo en una época del año en la que muchas personas están de vacaciones y descansan del ejercicio físico. Caminar a un ritmo moderado (5 km/h) durante 30 minutos quema unas 150 kcal, de media, lo que equivale a una cerveza de tercio. Eliminar las calorías de dos o tres copas puede requerir una hora o más de actividad continua.
Los expertos hacen énfasis en el hecho de que esas calorías no aportan otros nutrientes valiosos al organismo: ni proteínas, ni vitaminas, ni minerales que el cuerpo pueda aprovechar para funciones en las células. Por otro lado, el efecto calórico del alcohol es independiente de la sensación de saciedad: a diferencia de la comida, el alcohol apenas llena y puede incluso aumentar el apetito; es por eso que a menudo se sirve como aperitivo. Así, cuando bebemos, solemos comer más de lo que realmente nos hace falta.
El aporte calórico de las bebidas proviene en gran medida del etanol, por lo tanto, a mayor graduación alcohólica, más calorías vacías incorporamos. Por ejemplo, una copa de vino tinto aporta aproximadamente 65 calorías, mientras que un tercio de cerveza contiene alrededor de 150 calorías. El vino blanco, un poco más dulce que el tinto, alcanza las 85 calorías por copa y el cava que bebemos en el brindis nos aporta 65 calorías.

Los cócteles suelen estar en el extremo más calórico de la escala, ya que además de alcohol suelen incluir almíbar, refrescos o zumos. Un mojito nos aporta más de 150 calorías. Un cubalibre tiene unas 160 y una ginebra con tónica, 210. En cuanto a los destilados, el whisky, el vodka o el ron pueden aportar entre 100 y 115 calorías por cada medida de 45 mililitros. Y los licores, con su alta concentración de etanol y de azúcar, no se quedan atrás. Un vaso de licor de café de 45 mililitros aporta 160 calorías y el de crema, otras tantas.
Riesgos para la salud más allá de las calorías
Los daños del alcohol no terminan en la báscula. No existe ninguna cantidad segura de alcohol: la Sociedad Española de Medicina Interna (Semi) insiste en que «ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro», y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que incluso niveles muy bajos conllevan riesgos. Cabe recordar que el etanol, su principal componente, es un tóxico que, al metabolizarse, produce acetaldehído, aumentando el riesgo de mutaciones cancerígenas.
A nivel del hígado, el consumo frecuente de alcohol se asocia a diferentes patologías, desde hepatitis hasta cirrosis. Pero este no es el único órgano que sufre. Beber eleva asimismo la tensión arterial, lo que puede provocar arritmias cardíacas graves. En el sistema digestivo, el exceso dispara el riesgo de pancreatitis y gastritis. El cerebro se resiente con resacas e insomnio, y a largo plazo puede haber deterioro cognitivo.
En conjunto, se ha constatado que el consumo de alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades. Muchas de las afecciones médicas crónicas y graves que se desprenden de este hábito se deben a efectos acumulativos: se va sumando daño en las células y tejidos, y el cuerpo lo acaba notando con el tiempo. Además, los episodios de atracón o consumo excesivo en una sola noche aumentan los riesgos inmediatos de intoxicación, coma etílico, arritmias repentinas o accidentes graves, consecuencias directas de estos excesos.
Consejos prácticos para estas fiestas
- Alterna con agua o bebidas sin azúcar. Intercalar cada copa con un vaso de agua ayuda a mitigar la deshidratación que provoca el alcohol y a ingerir menos calorías líquidas. También se pueden mezclar las bebidas alcohólicas con refrescos bajos en calorías o elegir versiones sin alcohol de cócteles populares para reducir el aporte energético.
- Selecciona bebidas con baja graduación alcohólica. Dado que un gramo de alcohol aporta siete calorías, para saber cuántas tiene una bebida, hay que multiplicar su contenido de alcohol por siete.
- Come antes de beber y elige bien los alimentos. Optar por una comida rica en fibra y proteínas antes de empezar a beber ayuda a demorar la absorción del alcohol. Durante la noche, combinar los tragos con snacks saludables, como frutos secos, crudités o queso, es mejor que beber con el estómago vacío.
- Fija un límite de copas. Decidir de antemano cuántas bebidas tomar y respetar ese tope contribuye a evitar excesos.
- Opta por versiones 0,0 % o bajas en alcohol. Estas bebidas aportan pocas calorías y prácticamente nada de etanol. Son una opción más segura para cuidar la salud y evitar el aumento de peso sin privarse de participar en los momentos de tardeo.
- Haz ejercicio de manera regular. Caminar unos 30 minutos a paso ligero no solo quema calorías, sino que es una manera excelente de activar el metabolismo. Además, el ejercicio mejora el ánimo y facilita un sueño reparador.
- Duerme lo suficiente y aliméntate bien. Descansar bien y consumir alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes, como frutas y verduras, puede reducir las molestias de la resaca y ayudar a reparar parte del daño celular. En todo caso, la única forma de garantizar no tener resaca es beber muy poco o nada.