Cumbre saludable por un 2026 mejor: «Los propósitos de Año Nuevo son, muchas veces, irreales y fundamentados por la presión social»

Lois Balado Tomé
Lois Balado LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

De izquierda a derecha, la nutricionista Calala Martínez; la psicóloga Claudia Pradas; la farmacéutica Sandra Dubra; y el entrenador personal Rubén Río.
De izquierda a derecha, la nutricionista Calala Martínez; la psicóloga Claudia Pradas; la farmacéutica Sandra Dubra; y el entrenador personal Rubén Río. GONZALO BARRAL

La Voz reúne a una psicóloga, una nutricionista, una farmacéutica y un entrenador físico deportivo para una visión multidisciplinar de la Navidad

28 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La Navidad y sus cosas. El «te veo más gordo» o el «estás muy flaca». El «¿solo vas a comer eso?» y el «¿pero vas a seguir comiendo?». Algo de bronca porque el chaval está más en el móvil que en la mesa, el «bueno mujer, por un poquito no pasa nada». Las gripes y catarros, los atracones y las resacas. El «relájate, que estás de vacaciones». La soledad. Los villancicos, las luces, los regalos —y sus prisas—, los reencuentros. Abrazos y besos; tanto los voluntarios, como los que no. Las uvas y los deseos de cambio.

La Navidad es tradición y comunidad. Es vacaciones, que no es necesariamente sinónimo de descanso. Y es, indudablemente, retos. No es que las fiestas tengan la culpa, al menos no toda. A veces no es más que el que todas nuestras tareas sin resolver de enero a diciembre acaben confluyendo, en riada, por el desfiladero entre el final de un año y el inicio del siguiente.

Frente a un árbol, sentados ante una mesa engalanada con todos los fastuos navideños, una nutricionista, una psicóloga, una farmacéutica y un educador físico deportivo crean un lugar seguro para tomar perspectiva, para llenar mens y corpore del vacío —o para vaciar del exceso— que, a muchas personas, les dejan estas fechas.

Turrones, propósitos y Reyes, factores de riesgo

«Para mi nicho, la Navidad es un factor de riesgo. Puede ser una época de muchos picos de problemas de salud mental», adelanta Claudia Pradas, psicóloga especializada en trauma y apego. No es que su cartera de pacientes se multiplique, pero sí lo hacen los problemas relacionados con las fiestas. «Son un momento muy delicado. Al trabajar en trauma y apego, muchos pacientes tienen familiares a los que no quieren enfrentarse o dinámicas estructurales en la familia que quizás son complicadas. La petición de muchos de ellos es que nos veamos antes para estar un poco preparados, o de hacer una consulta justo después para poder tener un poco de colchón emocional que les permita cubrir sus necesidades», comenta.

La psicoterapeuta, que llegó del noreste peninsular hace años y echó raíces en A Coruña, aún recuerda el impacto cultural que supuso enfrentarse por primera vez a la carga emocional que tienen en Galicia las comidas. Agasajar a través del estómago. Un ritual que alcanza su punto de ebullición durante estas fechas. «Fue una especie de choque cultural. En Cataluña también se come mucho, pero me impactó que no haya primeros y segundos en casa de la abuela. Aquí hay primeros, segundos, terceros, cuartos y quintos. Y caldo de por medio. Y después, cuatro postres», bromea.

La psicoterapeuta propone apostar por la idea de los propósitos emocionales. «En un año pueden pasar muchas cosas que no esperamos» que pueden hacer tambalear los propósitos concretos.
La psicoterapeuta propone apostar por la idea de los propósitos emocionales. «En un año pueden pasar muchas cosas que no esperamos» que pueden hacer tambalear los propósitos concretos. GONZALO BARRAL

Porque la comida es, con toda probabilidad, el principal satélite de todos cuantos orbitan la Navidad. Sandra Dubra, farmacéutica, confirma que «los problemas digestivos» se multiplican entre finales de diciembre hasta Reyes. «Todo lo relacionado con gases, con las consecuencias de los atracones. Los cambios de hábitos alimenticios incrementan mucho la demanda estos días. Pero también soluciones para la resaca», introduce, antes de aclarar ciertos mitos sobre los poderes sobrenaturales atribuidos a la vitamina B para perimetrar los estragos del vino, espumosos, chupitos y lo que surja. «Hay complejos de vitamina B que la gente conoce y que ya te los piden. Pero la vitamina B6 mejora los efectos sobre la resaca cuando existe un déficit previo, ahí es cuando ayuda a metabolizar mejor el alcohol. Si no lo tenías, no lo vas a notar», explica.

Calala Martínez, nutricionista clínica, escucha con atención y asiente con la cabeza desde el otro extremo de la mesa cuando se destaca el gusto de la población por los atajos en forma de comprimidos. Ella más que nadie conoce los conflictos que se derivan de un plato. Y lo nota en su actividad profesional.

Calala Martínez, nutricionista, no se pone grandes metas ni propósitos para el 2026, dice conformarse con «seguir trabajando como hasta ahora». En esta época del año, su consulta recibe muchas llamadas.
Calala Martínez, nutricionista, no se pone grandes metas ni propósitos para el 2026, dice conformarse con «seguir trabajando como hasta ahora». En esta época del año, su consulta recibe muchas llamadas. GONZALO BARRAL

«Por un lado, está la gente que demanda verte, como si hubiese un cierto miedo de no ser capaces de enfrentarse solos a la Navidad y a todo lo que se viene. Luego, hay otro tipo de perfil que se deja y dice que ya os veréis en enero», repasa Calala, pensando en su agenda. Y sobre esas dinámicas familiares de las que Pradas hacía cuentas, las recoge la experta en nutrición. «Es muy habitual que en las reuniones familiares a la mesa siempre esté esa parte de juzgar, de sentirte observado sobre lo que estoy comiendo o dejando de comer. Es un tema importante. Y esto pasa tanto por exceso como por defecto. Tanto con el ‘‘¿vas a seguir comiendo?'' como con el ‘‘¿vas a repetir?''; con el ‘‘¿solo vas a comer eso?'' o con el ‘‘¿no bebes?, ¿no tomas ni un poco de turrón?''», denuncia Calala.

Ante esto salta como una liebre Sandra Dubra, para acompañar la argumentación: «Siento que empezar una dieta en esta época, aunque sea por un problema de colesterol, por ejemplo, es, en general, una decisión poco respetada. La gente considera que te hace un favor si te disuade, cuando tú estás haciendo un ejercicio de autocuidado, fuerza de voluntad y cambio de hábitos. Es como si a una persona que está dejando de fumar le ponen un cigarro en la boca dándole a entender que hoy sí le validamos, que esta noche se lo puede permitir. Muchas veces, esa validación es el resorte último que necesita una persona para decir, ‘‘pues venga, ya está. Si tú me lo validas'', y acabar desistiendo».

Rubén Río hace conscientes al resto de comensales de que este tipo de comentarios con escasa reflexión detrás, también son lanzados habitualmente a aquellos que no quieren dejar el deporte durante las fiestas. «A veces, desde la propia familia hay comentarios animando a la persona a que descanse, que ‘‘estás de vacaciones y que no hagas nada''», ejemplifica. Aunque él mismo insiste en que, efectivamente una semana de descarga es perfectamente válida —eso sí, recomienda descansos activos con planes diferentes a las pautas habituales de entrenamiento pero que nos permitan seguir moviéndonos—, reclama que durante esta época también se haga el esfuerzo por comprender que hacer ejercicio «es a veces una parte importante en el día de la persona para poder sentirse bien». Seguro que, sin demasiado esfuerzo, todo lector podría ubicar este tipo de situaciones en su propia mesa.

Río se propuso recuperar el hábito de la lectura antes de irse a dormir, una práctica que añora y que, como tantos otros, ha sustituido por el «scroll» en las redes.
Río se propuso recuperar el hábito de la lectura antes de irse a dormir, una práctica que añora y que, como tantos otros, ha sustituido por el «scroll» en las redes. GONZALO BARRAL

Propósitos de Año Nuevo, ¿por qué no?

Ni Calala Martínez, que dice gustarle «disfrutar», ni Rubén Río, autodefinido como «larpeiro», intentan encajes imposibles para dar con un menú perfectamente equilibrado o preparan un roscón fit que naufrague entre las aguas de la gula y lo saludable. Todos los presentes apuestan por desterrar la culpa. «Si a ti te apetece, adelante, cómete lo que quieras comerte porque clarísimamente no va a pasar nada. Pero que seas tú quien lo decida, que no te lo impongan», arenga Calala Martínez. «Todo con mesura», la secunda Rubén Río. «La dosificación es la clave, lo que tiene ese punto casi patológico es el concepto de atracón», remata la farmacéutica, poniendo a todos de acuerdo.

La conversación va girando de extremo a extremo de la mesa y se habla, por supuesto de propósitos, a los que a veces carga el diablo. Pero pese a lo cargante y machacones que suelen resultar mal enfocados, pese a esa pátina comercial con la que se los suele barnizar, salen bien parados. En parte porque Claudia Pradas rompe una lanza muy pronto en su favor. «Vale que suelen llegar en septiembre y enero, pero lo que llevan implícito es querer estar bien. Nace del individuo, nadie le está diciendo lo que tiene que hacer». Con todo, y no viéndolos con malos ojos, muestra una actitud crítica, curtida por su experiencia en consulta: «Es cierto que los propósitos son, muchas veces, bastante irreales y fundamentados por la presión social. ‘‘Quiero perder quince kilos'', ¿por qué quieres perder quince kilos? O ‘‘quiero apuntarme al gimnasio y estar como a la persona que he visto en Instagram''». Rubén Río sugiere aplicar los criterios SMART (por las siglas en en inglés usadas para metas específicas, medibles, alcanzables, realizables y posibles en un tiempo determinado) a los propósitos del nuevo año, algo en lo que coincide Calala Martínez: «Muchas veces, cuando los propósitos son a muy largo plazo, si no se llega, aparece el autofustigarse». Por eso, a petición de Sandra Dubra y con el aval de la psicóloga, la mesa apuesta por recomendar propósitos emocionales antes que materiales. «Si hemos tenido mucho estrés, pues imaginémonos este año teniendo calma tumbados en una hamaca», explica Dubra, porque «es más fácil alcanzar emociones y situaciones que hemos visualizado que propósitos concretos». Porque los baches de la vida, no están señalizados.

Una chispa navideña

Sandra Dubra expresó su propósito de poder volver a disfrutar de una serie sin tener el teléfono móvil cerca. «A veces me sorprendo de que me he perdido medio capítulo». Animó a todos a ponerse ese límite.
Sandra Dubra expresó su propósito de poder volver a disfrutar de una serie sin tener el teléfono móvil cerca. «A veces me sorprendo de que me he perdido medio capítulo». Animó a todos a ponerse ese límite. GONZALO BARRAL

Solo la mitad del aforo se declara fan de la Navidad, sin embargo, una chispa prende la mecha de todos. El catalizador son los problemas de soledad no deseada y el papel que juega la oficina de farmacia, la de toda la vida, en la vida de las personas, labor que suele pasar desapercibida. «Una de las cosas más bonitas y con las que he llegado a sentirme más satisfecha realizando mi trabajo es detectando e interviniendo sobre situaciones que, de otra manera, se hubiesen pasado por alto», dice Sandra, y pone ejemplos que se ha encontrado, como el de personas mayores que solían ser autónomas, pero que desde el mostrador de la farmacia se comienza a sospechar de un problema. Puede ser a la hora de darte el cambio o al hablar. «Necesita ir al médico, pero no sabes cómo abordarlo. He escrito todo tipo de notas diciendo que me gustaría hablar con su sobrina o cualquier otro familiar con la excusa de que me hace falta un dato para la ficha. Cuando me llaman, les comento que note esto o lo otro y la familia puede intervenir, y esa persona recibe el recurso que necesita. El poder intervenir desde lo social desde la farmacia, además de ser muy satisfactorio, creo que es una obligación: el poder estar presentes emocionalmente también en la dispensación», comenta la farmacéutica ante el silencio respetuoso de todos los demás comensales. A veces la Navidad está frente a nuestros ojos y ni nos damos cuenta.

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.