Los cardiólogos alertan sobre la nicotina: «Si no actuamos, nos enfrentaremos a la mayor ola de adicción desde la década de 1950»

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Una joven vapeando.
Una joven vapeando. iStock

Cualquier tipo de consumo de esta, incluidos los nuevos formatos, perjudica al corazón y a los vasos sanguíneos; así lo confirma un informe de expertos publicado en «European Heart Journal»

27 dic 2025 . Actualizado a las 11:24 h.

Da igual si se consume a través de un vaporizador, una bolsa, una shisha (cachimba o pipa de agua) o un cigarrillo, la nicotina es tóxica para el corazón y los vasos sanguíneos. Así lo confirma un informe de consenso de expertos publicado en European Heart Journal, la revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), después de reunir los resultados de toda la literatura en el campo, siendo el primero en considerar los daños de todos los productos que contienen nicotina, en lugar de solo fumar. Así, se destaca el aumento drástico de nuevas formas de consumo. «La rápida adopción de cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsitas de nicotina sintética, especialmente entre los jóvenes, corre el riesgo de revertir décadas de progreso en el control del tabaco», lamentan. «El próximo infarto, ictus o muerte cardiovascular puede que no provenga de un cigarrillo, sino de una cápsula de sabor, una bolsa de nicotina o una pipa de agua en una cafetería. Si Europa no actúa ahora, nos enfrentaremos a la mayor ola de adicción a la nicotina desde la década de 1950», vaticina uno de los autores. 

Entre las principales conclusiones de los expertos, se destaca que la nicotina es una potente toxina cardiovascular que causa daños al corazón y a los vasos sanguíneos, independientemente del sistema de administración. Alertan asimismo de que la adicción juvenil «está aumentando rápidamente, impulsada por los sabores, el márketing en las redes sociales y las lagunas regulatorias», y hacen hincapié en que la exposición pasiva al humo, vapor y emisiones de tabaco calentado también causa daño vascular. Por todo ello, recuerdan que «los vaporizadores y las bolsas no son herramientas eficaces para dejar de fumar, sino que son un punto de entrada al hábito y, a menudo, conducen a un uso dual (junto con los cigarrillos)».

Así, recuerdan que las enfermedades relacionadas con la nicotina cuestan cientos de miles de millones de euros en atención médica y pérdidas de productividad cada año, pese a lo cual «persisten lagunas en las políticas en toda Europa, lo que permite que los nuevos productos de nicotina eviten impuestos, normas de envasado y restricciones de uso público».

El documento llega en un momento crucial en la regulación, tras la revisión de la Directiva sobre Impuestos al Tabaco de la Comisión Europea, que por primera vez introduce un impuesto mínimo sobre los líquidos para cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina.

Los efectos de los nuevos productos de tabaco, todavía desconocidos

Respecto a los nuevos productos de tabaco, los investigadores advierten de que aún se desconocen sus efectos a largo plazo, por lo que se necesita más investigación para comprender plenamente sus efectos. También reconocen que muchas personas consumen cigarrillos junto con otros productos de nicotina, lo que dificulta determinar con precisión los efectos de cada producto de nicotina por separado. Ante esta situación, los autores del informe instan a que se prohíban los sabores para todos los productos con nicotina, que se establezcan impuestos sobre todos, proporcionales al contenido de nicotina, y que se elabore un empaquetado simple conjunto para todos.

«La nicotina no es un estimulante inocuo, es una toxina cardiovascular directa. En cigarros, vapeadores, tabaco calentado y bolsas de nicotina, observamos constantemente aumento de la presión arterial, daño vascular y un mayor riesgo de enfermedades cardíacas. Ningún producto que contenga nicotina es seguro para el corazón», explica Thomas Münzel, del Centro Médico Universitario de Maguncia (Alemania). «Nuestros hallazgos demuestran que la nicotina por sí sola, incluso sin la multitud de productos de combustión tóxicos, alquitrán o radicales libres presentes en el humo del cigarrillo, provoca daño cardiovascular», prosigue.

Aboga por acabar con la narrativa de la «nicotina más segura»: «Europa necesita urgentemente una regulación unificada que abarque todos los productos de nicotina, especialmente para proteger a los adolescentes, quienes ahora son los principales objetivos de una publicidad agresiva. De lo contrario, corremos el riesgo de perder a toda una generación por la adicción a la nicotina».

Por su parte, el profesor Filippo Crea, de la Universidad Católica del Sagrado Corazón (Roma), apunta que el conocimiento sobre el riesgo cardiovascular sigue evolucionando y que es necesario reducir los factores de riesgo tradicionales, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el tabaquismo, pero que estos son responsables de solo la mitad de las enfermedades cardiovasculares. «La mitad restante se explica por factores de riesgo emergentes, como la contaminación, la depresión y las infecciones», asegura.

Igualmente, el profesor Thomas F. Lüscher, de los Hospitales Royal Brompton y Harefield (Londres) y presidente electo de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), precisa que este informe es una llamada de atención para los reguladores. «La transición de los cigarrillos a los cigarrillos electrónicos y las bolsitas de sabores no supone una reducción eficaz de los daños; es más bien una transformación de las estrategias contra la adicción», advierte.