Noelia Extremera, psicóloga: «Puede que te distancies de tu amiga de toda la vida cuando seas madre, pero porque el cambio es muy grande»
SALUD MENTAL
La especialista en salud mental perinatal defiende que «las madres tienen todo el derecho del mundo a informarse según lo que ellas necesiten, no de lo que los contextos quieren contarles»
24 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Noelia Extremera Martínez cuenta que, al principio, solo cogía casos contados de salud mental perinatal. Hoy, es psicóloga sanitaria especializada en este ámbito al cien por cien. Ha acompañado durante años a mujeres en proceso de búsqueda, embarazo, parto, posparto, crianza temprana e incluso situaciones complicadas como un duelo perinatal. Toda esa experiencia la ha recogido en su último libro: Las emociones de mamá (Grijalbo), un enfoque psicológico y emocional sobre el proceso de maternidad. «Creemos que sabemos mucho del proceso a nivel físico, fisiológico, pero ¿qué pasa con la experiencia psicológica, emocional y cognitiva de las madres?», reflexiona.
—Considera que no existe mucha información sobre el proceso psicológico de ser madre. ¿Menos todavía acerca de esa primera parte del proceso, sobre la búsqueda y el deseo de serlo?
—Totalmente. De hecho, lo vemos en aquellos casos de familias que necesitan ayuda en esa búsqueda. Se lleva en silencio, en la sombra, sin que nadie se entere. Y muchas veces estas familias, parejas, o mujeres monoparentales se verían muy beneficiadas de poder compartirlo. Y no lo hacen por miedo al juicio, a comentarios hirientes sobre sus propios procesos. Claro, es que estamos hablando de un tabú. Y que a día de hoy este tabú siga existiendo es terrible. Porque sigue pasando.
—¿Por qué es importante hablar de esta etapa también?
—Porque es una experiencia real de una persona. Ya no es una cuestión de que sea importante a nivel científico. No, lo es a nivel humano. ¿Qué le ha pasado a cada una de nuestras madres, independientemente de que tú vayas a serlo o no? ¿Cómo es posible que no forme parte del relato, del grupo, de los sistemas, algo tan real como la búsqueda de la maternidad? Y qué pasa cuando se está en esa búsqueda; cada vez mes que tienes la regla cuando estabas esperando no tenerla. Ese procesamiento a nivel emocional, psicológico, puede llegar a ser muy duro. No quiere decir que todas las mujeres lo vivan mal, que lo vivan con sufrimiento, quiere decir que hay una vivencia psicológica que merece ser narrada.
—¿Existe una construcción prenatal del vínculo?
—Creo firmemente que sí. Cuando una mujer es consciente de la maternidad, el hecho de tomar conciencia ya implica necesariamente un vínculo. Ya estás imaginando y proyectando la realidad de un bebé. Estás sufriendo un cambio conductual en tu vida cotidiana, en la construcción de ese vínculo, fruto de la búsqueda de ese bebé. Cuando vas al médico, si es que tienes la oportunidad de ir, y te dicen que sería muy recomendable que tomaras cierto medicamento, esa madre no lo duda porque ya está construyendo el vínculo. El vínculo es amor, ya está amando a ese bebé. Aunque no exista, se está relacionando con él.
—¿Qué sucede cuando ese bebé no es buscado pero llega?
—Es un proceso a nivel psicológico tan intenso como interesante. Hay un duelo importante porque es una situación en la que se activa todo un escenario en el que tenemos que tomar decisiones. Y cada vez que una acarrea un duelo más o menos sentido, más o menos consciente. Si eliges una cosa, renuncias a otra. Cuando hay una decisión voluntaria de búsqueda de embarazo y esta llega, ya hay todo un escenario en el que está poniendo encima de la mesa lo que viene, todo lo que va a cambiar. Ahora imaginemos qué ocurre cuando esa situación se da de forma inesperada. A nivel psicológico y a nivel emocional, la madre, la mujer, lo puede vivir con muchísima intensidad. Muchas veces no acompañamos muy bien estas situaciones pese a lo delicadas que pueden llegar a ser.
—¿Cree que todas las mujeres deberían prepararse para el parto a nivel psicológico?
—Creo que es interesante el verbo «preparar, porque a lo mejor yo me preparo de una manera y otra madre se prepara de otra. Todo va a girar en función de las necesidades individuales que tiene cada persona. Igual lo que se debería de haber es poner al alcance de todas información honesta y sin juicio. Cuanto más fácil sea para las madres informarse, cuanto menos miedo al juicio y a la vergüenza, mejor. Creo que la respuesta es que las madres tienen todo el derecho del mundo a informarse y que se informarán de lo que ellas necesiten, no de lo que los contextos quieran contarle.
—¿Qué dificultades pueden llegar a darse en el parto que pueden tener una repercusión en esa madre o incluso en ese hijo?
—Lo primero que tenemos que entender es que la experiencia de parto es trascendental para esa mujer y para ese bebé. No solo está naciendo un bebé, también una madre, y debemos darle a esto el lugar que merece. En el parto hay una transición psicológica que merece la pena ser estudiada. Porque cuando las madres llegamos a los partos tras habernos informado de que lo que nos está pasando, los miedos disminuyen. Se normaliza esa transición psicológica y emocional. A lo largo de un parto que dura horas, con suerte, si no días, se pasan por muchas etapas, y tienen sentido a nivel psicológico.
—¿Crees que las madres tienen el tiempo y el espacio necesario para procesar todo esto?
—No. Por nuestros contextos, no tenemos ningún tipo de conciencia de esto. Siendo así, ¿cómo vamos a generar esos espacios y esos ambientes? De ahí el libro. Está dirigido a las madres, sí, pero también a aquellas personas que quieran acompañarlas en su proceso de forma sensible y adaptada. Se trata de lo que esa madre está viviendo, no de lo que yo creo que está viviendo. Es una responsabilidad nuestra, individual, pero también formando parte de un sistema, de un colectivo, de querer ofrecer esos espacios para que la madre pueda tomar conciencia; desde ámbitos sanitarios, laborales y también a nivel político.
—¿A qué nos referimos exactamente con el término «posparto»? ¿Dónde empieza y dónde acaba?
—Interesante. El inicio lo tengo claro, en el momento inmediatamente posterior del parto. Pero es curioso, porque todavía estamos a día de hoy intentando definir qué es exactamente el posparto. Nos gusta tenerlo todo controlado para poder explicarlo y tener un lenguaje común, pero no siempre todas las madres se sienten identificadas con los tiempos que marca la teoría. Va haber madres que, a los 24 meses del bebé, como intervalo orientativo, te dicen que han empezado a sentir una necesidad de ampliar los espacios, de tener los suyos propios, porque se siente cómoda y segura. Y esto le puede pasar a una mujer cuando su bebé cumpla 18 meses o en el cuarto mes. Volviendo a la pregunta: ¿Qué es el posparto? Creo que es ir disponiendo de más espacios propios desde la seguridad del vínculo con el bebé. Porque nunca más te vas a desvincular de él. Por mucho que una mujer tenga 60 años, o que tenga hijos independizados, no se estará desvinculada de ninguna manera de su criatura. Se va adaptando la forma de relacionarse en base a las necesidades del desarrollo y del momento vital.
—¿Ser madre implica cambiar de amistades?
—La amistad y la maternidad es un temazo y creo que es una cuestión de presión social. Está muy integrado el discurso de que cuanto más extrovertido seas y más amigos tengas, mejor persona serás. Pero los introvertidos también podemos ser buenas personas, solo que te vinculas de forma diferente. Lo que sucede es que todo cambia con el proceso de maternidad. Puede que te distancies de tu amiga de toda la vida cuando eres madre, porque el cambio es muy grande. La mujer que eras se reconstruye con aspectos que ya estaban en ti, pero tienes que integrar cosas nuevas. Por eso, puede que dejéis de compartir tantas cosas, lo cual no quiere decir que ya no compartas nada, sino que ya no tantas como pensabas. Existe una sensación de desapego que hay que trabajar. Puede ser que esa amistad vuelva a conectarse más adelante, o que derive en conexiones que sean menores, pero no por eso peores. Además, la maternidad es una oportunidad bonita de establecer nuevas amistades que conectan con tu etapa vital.
—¿Qué rol desempeña la pareja?
—Un rol precioso y fundamental. Es cierto que cuando se trata de una mujer, todo es mucho más fácil, y esto debería hacernos reflexionar. Una compañera increíble, Susana Carmona, lo explica en su libro Neuromaternal. Tienen un grupo de investigación con madres, pero también con padres. Ellos no sufren ese cambio estructural a nivel cerebral que favorece las conductas maternales, pero eso no quiere decir que no se llegue a dar, sino que estos cambios empiezan a evidenciarse cuando tienen la oportunidad de relacionarse con la criatura, con los cuidados. Hasta que eso ocurre, es muy importante que la pareja entienda que su rol es cuidar a la madre, porque si ella está cuidada, el bebé también.
—¿La maternidad es una etapa de duelos?
—Efectivamente. Estamos muy acostumbrados a relacionar la palabra «duelo» con muerte, pero también es el fin de algo. Por ejemplo, sin hablar de la maternidad, si tengo una entrevista de trabajo para un empleo que me fascina y no lo logro, eso también es un duelo: el fin de una posibilidad de proyecto. Y eso duele. Si lo llevamos al contexto de la maternidad, imaginemos que te da mucha pena no volver a salir de fiesta en un tiempo porque vas o eres madre. En cuanto lo expresas, la mayoría de ambientes te van a invalidar. «¿Qué pretendías, si tú misma has decido ser madre?». Ya, pero una cosa no quita la otra. Como si no pudiera convivir el hecho de haber tomado yo la decisión de hacer una búsqueda de la maternidad y poder irme con mis amigas a bailar. Por eso considero que la maternidad es una crisis vital: a nivel de pareja, familiar, de amistades, tiempo e incluso de cuerpo, porque tampoco vuelve a ser el mismo.
—«Ojalá pronto la psicología y cualquier contexto de cuidados no requiera de malestar para solicitar acompañamiento», escribe en el libro.
—Esta frase está marcada por mi profesión, indudablemente. Soy psicóloga perinatal y en la propia psicología, independientemente de la especialidad, en cualquier contexto de salud, de lo que se suele hablar es de enfermedad. Es en ese contexto donde nos solemos relacionar. Lo sanitario está basado ahí. Y cuando las madres me contactan ya están en niveles de rozar lo patológico, ya hay unos niveles de sufrimiento elevadísimos. ¿Es necesario? ¿De verdad hay que llegar a eso? Es fundamental que entendamos que todos tenemos una responsabilidad. Porque una madre que se encuentra bien impacta en su bebé, que también lo estará porque se va a establecer un vínculo desde la calma.