Doce consejos para rebajar el estrés desde que te levantas hasta que te acuestas

Uxía Rodríguez Diez
UXÍA RODRÍGUEZ LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

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El estrés es uno de los principales factores de riesgo para la salud física y mental en este siglo. Aquí van algunos trucos para «salir del bucle»

30 ago 2022 . Actualizado a las 13:28 h.

¿Te sientes estresado? No estás solo. Queremos llegar a todo, controlarlo todo, pero no podemos y no debemos querer hacerlo. Es más fácil escribirlo que aplicarlo a la vida real, lo sabemos, por eso en La Voz de la Salud hemos hablado con distintos expertos en este campo para poder guiarte en tu día a día.

Primera lección. «Una cosa es lo que, comúnmente, conocemos como estrés, que en realidad es el estrés patológico, un problema que hay que atender, y otra cosa es la respuesta de estrés, que nos ayuda a hacer frente a las demandas diarias. Lo primero que tenemos que conocer sobre el estrés, es que es algo bueno. El problema llega cuando se instala como una sensación demasiado intensa y demasiado duradera. Esto ocurre cuando las demandas que nosotros percibimos y los recursos que creemos que tenemos para atenderlas están descompensados y tenemos la sensación de no poder manejar la situación. Cuando esto se instala en el tiempo es cuando aparecen los efectos perniciosos de estrés: problemas físicos, mucha sensación de ansiedad y agotamiento, problemas del sueño...», explica Ignacio Fernández Arias, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del Consejo General de la Psicología de España.

Es muy importante saber que el estrés no es una cuestión de objetividad. Es una cuestión de percepción, de lo que cada uno de nosotros percibimos. Es un proceso valorativo y subjetivo. Cómo percibo yo el entorno y cómo me veo a mi mismo haciendo frente a ese entorno. El «pero si esto no es nada», no sirve.

«Podemos considerar que padecemos estrés cuando las demandas externas o internas (las que nuestra propia mente crea) superan nuestras capacidades. Y es entonces cuando nos sentimos desbordados, bloqueados, baja nuestro rendimiento y podemos empezar a sufrir una serie de trastornos», asegura María del Tura Bovet, directora del Instituto del Estrés (IDE).

¿Cómo reconocer ese estrés «malo»? Aquí hay un criterio de oro: poco a poco cambia nuestra vida. Nos volvemos más irritables, nos cuesta conciliar el sueño, empezamos a tener algunos síntomas físicos como problemas digestivos, en la piel...