Loida Zabala, subcampeona de Europa de halterofilia con un cáncer incurable: «Mi fecha de caducidad puede ser mañana o dentro de dos años»

ENFERMEDADES

Loida Zabala, con las medallas obtenidas en el campeonato europeo celebrado en Georgia.
Loida Zabala, con las medallas obtenidas en el campeonato europeo celebrado en Georgia.

Pese a que le diagnosticaron un tumor de pulmón avanzando con diseminación a varios órganos, entre ellos, el cerebro, ha seguido compitiendo, llegando a convertirse en subcampeona europea paralímpica y a batir el récord de España

20 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia de Loida Zabala (1987, Losar de la Vera) sorprende a todo aquel que la conoce. También la convierte en motivo de admiración. No se debe a «la lucha» contra el cáncer, que ella misma desmiente, huyendo del tópico de vincular al proceso oncológico con una batalla, sino por la capacidad que encuentra, desde el 2023, para ver el lado bueno de las cosas. Hace algo más de dos años, le diagnosticaron un tumor de pulmón en estadio IV con diseminación en cerebro, hígado, riñón, bazo, vesícula biliar y glándulas suprarrenales. Una enfermedad que no le ha impedido convertirse en subcampeona de Europa en halterofilia paralímpica, ni batir, además, el récord de España en la categoría de 73 kilos con un mejor levantamiento de 105. 

Cuando tenía once años, sus piernas dejaron de funcionar. De un día para otro, perdió fuerza y movilidad, y pasó de practicar karate a vivir sobre ruedas. La causa: una mielitis transversa. «Primero pasé unos meses ingresada en el  Hospital Niño de Jesús, de Madrid, y recuerdo que, cuando me trasladaron al de Toledo y me sentaron en mi primera silla de ruedas, fue algo increíble», rememora. Cuenta que aquella sensación es parecida a la que la gente tuvo el primer día de salir a la calle después del confinamiento del 2020. «Empecé a valorar lo que significaba la libertad y fue un aprendizaje muy interesante. Cuando estaba en Madrid, cada segundo se me pasaba como un día. Tenía dolores muy fuertes. Me aburría y tenía dolores muy fuertes hasta el punto de necesitar morfolina». Por eso, esta nueva perspectiva, le permitió valorar lo que tenía. «Sin esa experiencia no sería lo que soy hoy, no sería deportista de élite ni estaría aquí». 

Años después, mientras trabajaba y ya había participado en varios Juegos Paralímpicos, notó un hormigueo en los brazos y perdió el habla de manera transitoria. Las pruebas revelaron un diagnóstico para el que nadie está preparado: cáncer avanzado. «Empecé a pensar cómo podía llevarlo mejor. En el 2012, mi pareja me maltrató físicamente y salir de esa situación fue algo muy complicado. Tenía dos opciones: olvidarme de mi sueño de participar en Londres 2012 o centrar toda mi atención en los Juegos. Escogí la segunda. Así que llevé esta situación al diagnóstico del cáncer», explica. En esta ocasión, se centró en los de París del 2024.

Desde entonces, recibe un tratamiento dirigido a su tipo de tumor con una efectividad que oscila entre dos y dos años y medio. Logró reducir todos excepto el cerebral y el de pulmón. La vuelta al entrenamiento fue dura. Pasó de levantar cien kilogramos a cuarenta. Ni siquiera en sus inicios movía tan poco peso. Además, tuvo que bajar el número en la báscula para volver a su categoría. 

Loida Zabala, después de competir en los Juegos Paralímpicos de París 2024.
Loida Zabala, después de competir en los Juegos Paralímpicos de París 2024.

El camino hasta los Juegos Paralímpicos del 2024 no fue fácil. Impedimentos de por medio, pudo estar allí. Se llevó el oro a casa sin ganarlo. «Fue competir y empezar a llorar porque me había costado tanto lograrlo», recuerda. Su vuelta a España le sirvió para reflexionar. Se percató de que, sin buscarlo había aceptado que su cáncer es incurable y que ella también tiene «una fecha de caducidad», solo que más próxima. «Puede ser mañana, pasado o dentro de dos años. Nadie lo sabe. Sin embargo, cada mañana valoro que sigo viva y que tengo oportunidad de hacer las cosas que me gustan». Subir al podio, como lo hizo en Georgia este 2026, era impensable por aquel entonces. Le dedicó el segundo puesto a su oncóloga María Eugenia Olmedo, “Maru”, quien más que médica, ya es su amiga. «Le mandé un vídeo enseñándole las medallas y dándole las gracias por todo lo que había hecho por mí. También le dije que si no llegaba a los juegos de Los Ángeles, que no pasaba nada porque había hecho todo lo posible para hacerme feliz hasta ese día», dice la paratleta. 

Por el momento, tiene dos objetivos en el tiempo que espera cumplir. Primero, llegar a la cita en Estados Unidos. Segundo, «escuchar una alarma que tengo puesta en un día aleatorio que se llama: “Sigo viva”». Esto es precisamente lo que le respondió a un médico que le preguntó porque seguía haciendo powerlifting.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.