José Manuel Felices, radiólogo y divulgador: «La serie House siempre me resultó un poco decepcionante»
ENFERMEDADES
El experto asegura que tener unos hábitos saludables constituye una «prehabilitación» que ayuda a llevar mejor las enfermedades en caso de que ocurran
13 feb 2026 . Actualizado a las 17:36 h.José Manuel Felices, o @doctorfelices, como es conocido en sus redes sociales en las que acumula más de medio millón de seguidores, es un experto difícil de encasillar. Su especialidad en Radiología Diagnóstica e Intervencionista es apenas una faceta de su vida profesional. También es profesor universitario y divulgador. A partir de sus diferentes facetas, ha desarrollado una receta para el bienestar en base a hábitos que van desde la actividad física hasta la buena música . Su libro, Radiografía de una vida sana (Grou, 2026) explora la ciencia y los beneficios detrás de potenciar aquello que nos hace felices.
—¿Qué es lo que más le gusta de su especialidad?
—La radiología utiliza imágenes para interpretarlas y emitir un diagnóstico. Pero esta es solo la parte más conocida de nuestra especialidad. Luego está la parte intervencionista, que es menos célebre, pero está cogiendo mucha fuerza. Utilizamos todo lo que sabemos sobre imagen para orientarnos dentro del cuerpo y emplear dispositivos médicos para tratamientos. Podemos usar catéteres o guías de todo tipo para hacer drenajes, para quitar trombos en un ictus, para abrir una arteria que se ha cerrado o incluso para introducir prótesis a través de esos catéteres.
—En su libro hace énfasis en la prehabilitación para los pacientes que se someten a este tipo de intervenciones. ¿En qué consiste?
—La prehabilitación es un concepto que me gusta mucho. Clásicamente, le hemos dado valor a la prevención y la hemos puesto en el centro, porque como dice el refranero, más vale prevenir que curar. Pero si la prevención consigue disminuir la probabilidad de que aparezca una enfermedad, la prehabilitación se introduce en otra dimensión. Porque aunque disminuyamos la probabilidad de una enfermedad, no podemos garantizar que esta no ocurra. Todos conocemos a alguien que ha llevado una vida estupenda en sus hábitos, que se cuida muchísimo y que ha sufrido una enfermedad. En estos casos, la prehabilitación es la garantía. Aumenta las probabilidades de recuperarnos de la enfermedad una vez que ha ocurrido. Si llegamos a tener un cáncer, un ictus o un infarto, estos hábitos de prehabilitación permiten una velocidad y eficacia más favorables en la recuperación.
—¿Cuáles son algunos hábitos que nos prehabilitan?
—Podemos enfocar la prehabilitación en la masa muscular. Pensemos que esta masa muscular es el plan de pensiones que todos necesitamos. Si no la cuido, no tendré en condiciones mis articulaciones ni mi densidad mineral ósea en el futuro. El día en el que me puedan diagnosticar un cáncer y tenga que hacer un tratamiento de quimioterapia, si tengo una buena cantidad de masa muscular, estaré más preparado para seguir con mi vida después de aplicar esos tratamientos que me harán perder algo de esa masa muscular. También podré tolerar mejor la toxicidad de la quimioterapia, que a fin de cuentas es un tratamiento potente y con efectos secundarios. Nuestro hígado también mantendrá una buena capacidad de filtrar esos tratamientos que le estamos introduciendo si hemos seguido hábitos de prehabilitación. Pero no solo se debe quedar en lo físico. Hay que ampliarla a la parte personal y sobre todo, a la social.
—¿Qué rol tiene el aspecto social?
—Está más que estudiado y demostrado que las personas que están acompañadas tienen una mayor adherencia a los tratamientos. Es más probable que los completen de manera exitosa y, por tanto, se acercan más a la recuperación. Además, al estar acompañados es mucho más probable que su salud mental también se mantenga en buen estado. Así que la prehabilitación también requiere de rodearnos bien, de mantener unos lazos afectivos cercanos y unos buenos vínculos.
—¿Qué otros aspectos son importantes para una buena recuperación tras una enfermedad?
—Una parte importante es cuidar de nosotros mismos y esto también pasa por hacer pequeñas exposiciones a la adversidad. Esto nos ayuda a agradecer por el presente y a estar preparados por si en algún momento nos ocurre una enfermedad. A poder pensar que no está todo perdido, que podemos seguir siendo felices y tener una vida sana incluso a pesar de haber enfermado.
—¿La dopamina contribuye a preparar nuestra salud?
—La dopamina es una parte clave del circuito de recompensas de nuestro cerebro. La manera que tiene nuestro cerebro de obtenerla es liberarla después de una acción que nos requiere un esfuerzo, así es como la biología evolutiva perpetúa que queramos hacer actividades beneficiosas para nosotros como el ejercicio físico. Son cosas que nos gustan porque nos hacen sentir bien, pero para llegar a ese bienestar se requiere ese esfuerzo. El problema que tenemos ahora es que el cerebro no diferencia entre haber aprobado un examen y ver un like en la pantalla. Ambos activan la dopamina y esto está cambiando nuestra forma de interactuar con ella. Un like requiere mucho menos esfuerzo por nuestra parte que un entrenamiento e implica actividades que no son beneficiosas para nosotros.
—Menciona la adversidad como un elemento importante para nuestra salud. Me recuerda una escena de la serie de televisión The Pitt, en la que un personaje dice algo así como: «Pensamos que tenemos muchos problemas hasta que tenemos que ir al hospital». ¿Cree que su profesión ayuda a poner en perspectiva las cosas?
—Me parece una frase acertadísima. No he visto todavía The Pitt. No sé otros, pero este médico no suele ver series de médicos, entre otras cosas, porque House siempre me resultó un poco decepcionante. Pero esta frase me encanta. El hospital es un vertedero de problemas. Lo mejor que he aprendido en el hospital no ha sido medicina, ha sido a vivir y ha sido de mis pacientes. Y ese aprendizaje viene de la mano de ver personas con enfermedades importantes y con auténticas desgracias que, a pesar de ello, mantienen una actitud positiva y se siguen desenvolviendo en su vida. El día que le doy un roce al coche o llego tarde a un evento, pienso en que mañana esos problemas probablemente ya no me preocupen. Los verdaderos problemas son los que nos van a marcar y que van a seguir siendo importantes dentro de cinco años, como recibir un mal diagnóstico o que se lo den a un familiar.
—¿Por qué le ha resultado decepcionante House?
—Me parece que el personaje tiene un aire de erudición que de cara al paciente es desacertada. Es una ficción, pero hay que tener cuidado con lo que se transmite al público. A mí no me gusta, yo lucho por un modelo de medicina completamente opuesto, más humanizador.
—Antes mencionaba que el músculo es nuestro plan de pensiones. ¿Cuál es su rol en cuanto a la longevidad?
—No es solo una estructura de soporte, sino también un órgano metabólico. Activa el metabolismo, nos ayuda a utilizar de manera más eficiente la energía, a quemar más calorías, también segrega hormonas y recibe neurotransmisores. Es fundamental para que podamos seguir moviéndonos y siendo autónomos el mayor tiempo posible. El músculo es lo que nos permite seguir haciendo nuestra vida hasta el último día. Es un protector frente a fracturas, que con 20 años no resultan mortales, pero a los 80 pueden llevar a encamar a la persona, pueden derivar en trombosis o predisponerla a neumonías.
—¿Qué consejos daría para preservar la calidad de vida a lo largo de los años?
—En cuanto a la alimentación, el principal consejo es la adherencia. Me preocupa ver consejos sobre nutrición que dificultan el alimentarnos. Las redes sociales están llenas de contenidos que hablan de cómo cortar el brócoli para activar sus propiedades, o de comer el kiwi con piel porque así se aprovechan sus beneficios. Yo creo que hay que simplificar la nutrición y el mensaje que tenemos que transmitir es que hay que comer verduras y frutas, hagamos una dieta que se base en ellas y que priorice la proteína de calidad, el producto local y de temporada. No nos compliquemos tanto con cosas que tienen menos importancia y que probablemente se publiquen en redes sociales para ganar seguidores. Tenemos que poner la flexibilidad y la adherencia en el centro. En cuanto al sueño, hay que perder el miedo a no dormir. Hay maneras mucho más serenas de afrontar el descanso para no empeorar la situación. No es tan terrible una noche de mal sueño, aunque obviamente no debería ser la norma.