Todas las enfermedades que provoca la hipertensión: «Si la controlásemos, disminuiríamos los ictus casi a la mitad»
ENFERMEDADES
Se la conoce como el «asesino silencioso» porque es una patología que no avisa y muchas de las enfermedades que provoca, tampoco
29 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La hipertensión es el principal factor de riesgo de numerosas patologías. «Y con el envejecimiento de la población, cada vez es más frecuente», sostiene Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Casi la mitad de la población adulta española —aproximadamente un 40 %—, la padecen, aumentando la prevalencia con la edad. Se le llama el «asesino silencioso» porque es una patología que no avisa y muchas de las enfermedades que provoca, en sus etapas iniciales, tampoco.
«No hace falta tenerla por encima de un límite. La tensión arterial, al final, es un concepto estadístico, y con el envejecimiento, las arterias pierden elasticidad y la presión arterial tiende a subir», indica el cardiólogo. El diagnóstico de hipertensión se da cuando la presión sistólica (el valor superior) se encuentra por encima de 140, mientras que la diastólica, el valor inferior, a partir de 80. Si bien, tal como apuntaba en este reportaje Vivencio Barrios, coordinador del grupo de trabajo de Cardiología y Atención Primaria de la SEC, «se considera presión arterial alta por encima de las cifras perfectas que son 120/70 mmHg (120 de sistólica, el número superior, y 70 de diastólica, el inferior) ya es un aumento del riesgo desde el punto de vista cardiovascular, aunque no consideramos hipertensión hasta 140/90 mmHg, bien sea por una presión sistólica por encima de 140, una diastólica por encima de 90 o ambas elevadas», indica. Es decir, aunque el paciente no se considera como hipertenso todavía, si su presión arterial sistólica se encuentra entre 120 y 139, al igual que si la diastólica está entre 70 y 89, necesita ser estudiado su riesgo vascular general.

Valores de la presión sanguínea
Presión sistólica (valor superior):
- Hipotensión: <80
- Normal: 80-120
- Prehipertensión: 120-139
- Hipertensión: >140
Presión diastólica (valor inferior):
- Hipotensión: <60
- Normal: 60-80
- Prehipertensión: 80-89
- Hipertensión: >90
*Estos valores son indicativos. Varían mucho según la edad y el sexo del paciente.
Ictus
«La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para sufrir un ictus, tanto isquémico como hemorrágico», afirma María del Mar Freijo Guerrero, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología. La doctora explica las diferencias entre ambos. «En el isquémico, un vaso se cierra porque se obstruye por un trombo, porque no deja pasar la sangre a una determinada zona del cerebro, dañándola, mientras que en el hemorrágico, se rompe, correspondiendo con un 20 % de los casos. En ambos, la hipertensión es el factor de riesgo más importante».
Según el estudio Interstroke, la hipertensión está presente en el 64 % de los casos y es responsable de más del 50 % de las muertes por ictus. La doctora Freijo afirma que «si consiguiéramos controlar la hipertensión, podríamos disminuir casi la mitad de los ictus; la incidencia y la frecuencia». La presión arterial alta también juega un papel importante a la hora de hablar de recaídas. «Después de haber sufrido un ictus también es fundamental que se controlen los niveles de hipertensión arterial para evitar que se repita», cuenta.
En España, cada año se producen unos 90.000 nuevos casos de ictus y más de 23.000 fallecimientos, según indican desde la institución. «En las mujeres, es la segunda causa de mortalidad después de las demencias; y en los hombres, la tercera. Además de ser la primera causa de incapacidad adquirida». Más del 30 % de los supervivientes vive con secuelas que les provocan algún grado de discapacidad o dependencia.
La concienciación, dice la neuróloga, es fundamental. El 90 % de los ictus podrían prevenirse si se cuida la alimentación, se realiza ejercicio físico y se controlan los factores de riesgo cardiovasculares. «El ictus es más frecuente en los hombres, de hecho, cuando se hacen registros es más frecuente en los hombres, pero a partir de los 80 a los 85 años, la incidencia se invierte y es más frecuente en las mujeres. Pero porque su esperanza de vida también es mayor».
Enfermedad renal crónica
«La relación entre hipertensión y la salud de nuestros riñones es bidireccional», avanza Emilio Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Nefrología. Estos dos órganos ayudan a regular la presión arterial filtrando el exceso de sodio y agua, a través de la orina, reduciendo el nivel de la sangre y, por lo tanto, disminuyendo la presión arterial. Pero si esta última se encuentra alta, se endurecen, estrechan y debilitan los vasos sanguíneos de los riñones con el tiempo. Se da, por lo tanto, un círculo vicioso.
Así, teniendo en cuenta el origen, existen dos tipos de hipertensión arterial. La esencial o primaria representa entre el 90 % y el 95 % de los casos. Está relacionada con factores genéticos, al igual que otros como el sobrepeso, la ingesta excesiva de sal, el estrés y el sedentarismo. En cambio, la secundaria, se debe a una causa identificable y puede mejorar si se aborda ese problema. Algunas de las causas más frecuentes son, efectivamente, enfermedades renales, endocrinas o una coartación de aorta —una malformación congénita que estrecha la arteria principal del cuerpo (aorta), dificultando el paso de sangre—.
El nefrólogo alerta de que la enfermedad renal crónica, al igual que la hipertensión, también es silenciosa. «Y si se empiezan a dar síntomas, malo, porque quiere decir que nos encontramos en una fase avanzada de la enfermedad». Las consecuencias del avance de esta, son graves, e incluyen múltiples sistemas: complicaciones cardiovasculares, óseas, hematológicas, metabólicas y endocrinas, o neurológicas.
Para evitar llegar a este punto, el presidente de la Sociedad Española de Nefrología proporciona varios consejos. El primero, una buena hidratación. «En general, hay que beber cuando uno tenga sed y eso dependerá de las circunstancias de cada uno; más o menos, la media suele ser un litro y medio». El segundo consejo es tener controlados los otros factores de riesgo cardiovascular, «la diabetes, el sobrepeso y la obesidad». El tercero, evitar alcohol y tabaco. «Que a estas alturas siga fumando un tercio de la población, no me entra en la cabeza», confiesa. Y por último, pero no por ello menos importante, la automedicación. «Abusamos de algunos fármacos, como los antiinflamatorios. hay gente que llega a diálisis solo por haber sufrido un proceso de artritis y abusar de ellos. Tomarlos a diario, con el tiempo, provoca enfermedad renal crónica, diálisis y trasplante».
Asimismo, Sánchez menciona la suplementación. «Si padeces enfermedad renal crónica, una de las pautas va a ser reducir la ingesta de proteínas, porque si se toman más de la cuenta, son tóxicas para el riñón. ¿Conocen cómo es su función renal todas las personas que se suplementan? Seguramente casi nadie. Los nefrólogos consideramos que esto hay que regularlo».
Infartos, insuficiencia cardíaca
La tensión arterial alta se asocia con infartos de miocardio, insuficiencia cardíaca y otras enfermedades del corazón. «La relación entre infartos de miocardio y tensión arterial alta es clara. No sabemos especificar cuánto influye en cada paciente, pero se puede estimar que está detrás de un 30 a un 40 % de los infartos que tenemos; incluso el 50 %, dependiendo de la edad», sostiene Fernández.
El cardiólogo menciona diferencias entre sexos: «Sucede que los hombres se hacen hipertensos poco a poco, mientras que muchas mujeres llegan a serlo de manera más brusca, a partir de la menopausia».
También requieren una mención los niños. La prevalencia de hipertensión pediátrica se ha duplicado en los últimos años a nivel mundial. Según una revisión sistemática publicada en The Lancet Child & Adolescent Health, la proporción de casos de hipertensión en menores se ha casi duplicado entre el 2000 y el 2020, subiendo de un 3,4 % a 6,53 %. El estudio aglutina datos de casi 444.000 menores y adolescentes hasta los 19 años en 21 países. Una realidad que es importante abordar desde esas etapas precoces ya que, «cuanto más tiempo se padezca hipertensión, más riesgo», declara Fernández.