Cristina Regojo, médica y afectada por la meningitis: «De repente, no oía nada y no sabía qué me pasaba»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Eduardo Pérez

Este martes, la Asociación Española contra la Meningitis se presentó en la ciudad de A Coruña, con expertos y afectados por la enfermedad

19 nov 2025 . Actualizado a las 11:29 h.

Cristina Regojo (Redondela, 1977) sufrió meningitis con cuatro años. Sucedió en la década en la que Galicia era la zona con mayor incidencia de esta enfermedad en toda Europa Occidental. La patología, que consiste en la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, le dejó secuelas de por vida: una sordera bilateral profunda. Poco recuerda del día del diagnóstico. Sabe que vomitaba, que se encontraba cansada y que fue su niñera quien, al ir a despertarla, se percató de que tenía el cuerpo lleno de petequias, unas manchas de color rojo vino que indican que la infección se está extendiendo por la sangre —una de las peores consecuencias que puede tener esta afección—.

Recuerda que luego entró a la UCI y, días después, se despertó en planta. No podía caminar, y necesitaba que la desplazasen en silla a todos los sitios. Un día le dejaron ir a la sala de juegos para ver Los Pitufos, pero algo sucedía. «No oía nada. No sabía qué pasaba, me asusté y solo le podía pedir a la enfermera que subiese el volumen», dice. La meningitis le había dejado «completamente sorda».

A partir de aquí, miedo y dudas. «Mi vida se sumergió en el silencio», comenta. Al volver del hospital, no podía andar, tuvo que recuperar la fuerza poco a poco. Regojo también tenía estrés postraumático. «Me escondía debajo de las camas, lloraba mucho». Sin embargo, sus padres hicieron todo lo posible «para no cortar las alas de mi futuro», señala ella. Fueron valientes en una época en la que los pronósticos eran pesimistas.

Pese a tener una infancia sacrificada en cuanto a esfuerzos, también fue muy feliz. La universidad tampoco estaba preparada para personas con discapacidad. Pero allí conoció a su marido, que hacía de refuerzo. Regojo siempre había soñado con ser la doctora Regojo, en concreto, pediatra, pero a la hora de elegir la especialidad, no tenía un fonendoscopio que le diera la seguridad que necesitaba. Así que terminó en análisis clínicos. Hoy ejerce en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde precisamente, entre otras cosas, analiza los líquidos cefalorraquídeos de los pacientes sospechosos de meningitis. También preside, desde el 2019, la Asociación Española contra la Meningitis. Otro de sus sueños, en este caso, aupado por el implante coclear, que le dio una autonomía que jamás pensó que pudiese tener. 

Una enfermedad con menos casos, pero igual de grave

Este martes, Regojo estuvo presente en el evento que la entidad que preside celebró por la tarde en la sede del Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña. También participaron el doctor José María García Colodro, delegado territorial de la asociación en Galicia, y Ramón Enjo, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, que dio una ponencia sobre el pasado y el presente de la enfermedad. De igual forma, en el evento se proyectó el documental La meningitis en Galicia. Más allá de las cifras, en el que se hace una radiografía sobre esta patología en la región.

Eduardo Pérez

«Parece que la meningitis se ha olvidado», apunta el doctor García, padre de un afectado. Él, desde luego, no lo ha hecho. Su hijo la padeció con dos años. El primer síntoma fue la fiebre: «Pero era una diferente, no quería moverse. Y notamos que, cuando se levantaba a andar, tenía ataxia. No mantenía el equilibrio», recuerda el especialista en cirugía vascular, que por aquel entonces era residente en lo que hoy es el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

En cuanto llegó a urgencias, le hicieron una punción lumbar. El líquido cefalorraquídeo, que debe verse transparente como el agua, no lo era: diagnóstico de meningitis. «Se te cae el alma a los pies. Ahí ingresó en la UCI, y empezaron con antibióticos y más antibióticos». Pasó unos diez días ingresado y evolucionó favorablemente. Cuando volvieron a casa con el pequeño fue cuando se percataron de que había perdido la audición. «Es una consecuencia que está más que descrita y que es relativamente frecuente con la meningitis», aclara el delegado territorial. La falta de audición no le impidió hacer vida normal. Hoy en día, su hijo trabaja como informático en una de las empresas de mayor relevancia del país.

El especialista celebra que la situación haya mejorado mucho en los últimos años —hay muchos menos casos—, pero insiste en que la meningitis sigue existiendo y puede tener graves consecuencias en los pacientes. Es más, la mortalidad «continúa siendo de un 10 %», según el doctor García Colodro, y aproximadamente, del 90 % que sobrevive, «el 40 % tiene secuelas muy graves para toda la vida, como amputaciones de las extremidades, ceguera, sordera o discapacidad intelectual». Por ello, cuando es bacteriana, el diagnóstico «es terrible» y grave.

El año pasado, la tasa de casos de meningitis en general se situó en 0,68 pacientes por cada 100.000 habitantes a nivel nacional. Las cifras son más bajas que hace unos años, cuando había cinco por cada 100.000, una prueba de la efectividad de las vacunas. «En Galicia tenemos la suerte de contar con el mejor calendario vacunal de España y uno de los mejores del mundo», asegura el delegado en Galicia de la asociación.

Sin embargo, hay diferencias por edades. «El grupo que soporta la tasa de incidencia más grande es el de los menores del año, que aquí son 5,3 casos por cada 100.000 habitantes», señala García. El siguiente con mayor afectación es el de los comprendidos entre un año y los cuatro, con 1,76 por cada 100.000; y la cifras se reducen en las etapas adultas hasta los 0,28 por cada 100.000.

A pesar de la disminución de los casos, desde la entidad se insiste en la necesidad de seguir trabajando para conseguir que esta infección se reduzca lo máximo posible o, incluso, desaparezca. «Se calcula que si se hiciera una revisión adolescentes, el 40 % tendría la bacteria del meningococo en la garganta, aunque no padecen la enfermedad», alerta García. Esto implica que se la pueden pasar a otros y que, en un caso hipotético de bajada de defensas, llegasen a desarrollar la enfermedad.

De ahí que la intención de la asociación en Galicia sea una mayor cobertura en el calendario vacunal. «El que tenemos aquí es de los más amplios», explica el delegado territorial. No obstante, piden que haya una dosis extra en la adolescencia, además de la que ya hay de refuerzo.

La comunidad gallega es, según José María García, «uno de los mejores sitios para ser tratado de meningitis». La razón no es otra que la experiencia del pasado y de la enorme cantidad de casos que había en los ochenta: «Recuerdo que ingresaban de dos a tres niños en urgencias pediátricas a diario», concluye.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.