Mi hijo tiene tos y mocos: estas son las enfermedades del invierno más comunes en niños

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Las enfermedades más comunes del invierno se suelen presentar con tos, mocos o afonía.
Las enfermedades más comunes del invierno se suelen presentar con tos, mocos o afonía. La Voz de la Salud | iStock

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24 ene 2022 . Actualizado a las 13:46 h.

Tos constante, mocos incipientes, afonía, dificultad para respirar… Llegó la vuelta al cole despues de la Navidad, y con ello el aumento de enfermedades respiratorias que visitan el día a día de los más pequeños de la casa. Algunas, incluso, llevan campando a sus anchas desde octubre, multiplicándose por días a medida que avanza el curso. 

Los niños tienden a padecer más enfermedades propias del descenso de las temperaturas, sobre todo, cuando pasan gran parte de la semana en contacto continuo con sus coetáneos. El sistema inmunológico, de unos y otros, no está igual de fortalecido que el de los adultos y por lo tanto, no tienen la misma capacidad defensiva ante agentes externos como son los virus o las bacterias. De igual forma, tampoco se puede asegurar que sus hábitos higiénicos sean los más recomendables. Comparten juguetes, comida, el lavado de manos suele ser menos frecuente, el suelo les parece un lugar apetecible y los estornudos no acaban, por regla general, en los codos. «Son cosas de la edad», ya lo decían los abuelos. 

¿Por qué enferman más en invierno?

El frío, al contrario de lo que se pueda pensar, no es el malo de la película. Los niños tienden a enfermarse más en invierno, especialmente de infecciones de vías respiratorias, porque su sistema inmune es más débil y existe una mayor exposición a virus o bacterias: «Los pequeñitos, sobre todo los que van a la escuela infantil o tienen hermanos menores, cogen muchas infecciones porque su sistema inmunológico no es maduro, y precisamente, enfermarse es la forma que tienen de generar las defensas que necesitarán en años posteriores», señala la pediatra, Nerea Sarrión

Así, el cuerpo de los infantes va creando inmunidad de forma que, en un futuro, cuando se expongan al mismo patógeno, «su cuerpo no tendrá la misma reacción en cuanto a los síntomas porque podrá defenderse de los virus con los que convivimos», añade la doctora. 

La falta de ventilación en interiores también demuestra un efecto importante en el incremento de tos y mocos: «Pasan más tiempo en espacios cerrados, como son las escuelas infantiles. De ahí que la mayoría de procesos infecciosos se concentren en otoño, invierno y a comienzos de primavera, alcanzando una media de diez o doce infecciones al año por niño», señala la experta. Además, las bajas temperaturas proliferan la aparición de una mayor cantidad de «bichos», como por ejemplo la influenza (gripe).