¿Por qué nos duelen los oídos?: causas más comunes y hábitos de prevención

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Las otitis es una de las causas más comunes de dolor de oídos.
Las otitis es una de las causas más comunes de dolor de oídos. La Voz de la Salud | iStock

La molestia suele deberse a una proceso infeccioso conocido como otitis, que puede ocurrir en invierno debido a una infección vírica o bacteriana, y en verano, asociada al baño en playas y piscinas

03 ene 2022 . Actualizado a las 12:41 h.

El dolor de oídos es uno de los peores recuerdos que probablemente conserves de tu infancia. Si bien puede ocurrir entre los adultos, lo más común es que aquellos que lo padezcan sean los niños. Esta afección no tiene un componente estacional, ya que se produce tanto en invierno como en verano, variando las causas pero no sus pacientes. Las razones que están detrás de una otalgia (el nombre menos conocido del dolor de oídos) son varias: 

  • Una otitis derivada de un proceso infeccioso inflamatorio. Puede ser externa, habitual en la época estival y temporada de baños en piscina, o media, pudiendo tener su origen en una bacteria o virus. Estas aparecen después de un cuadro catarral, propio del invierno, o de las alergias. La frecuencia con la que la otitis media afecta al paciente dependerá de varios factores. Así, es más frecuente en las personas con rinitis crónica o alérgica y vegetaciones. De igual forma, puede aparecer en pacientes con estrés o bruxismo, al causar molestias en la articulación temporomandibular. Por su parte, la otitis del verano es más común en individuos que tienen un eccema en el conducto auditivo, como consecuencia de una piel atópica.
  • Otra de sus causas está relacionada con la artralgia de la articulación temporomandibular (ATM), «cada vez más frecuente en procesos dentarios, a raíz de una mala mordida o de implantes», señala la doctora Manuela Calderón Sánchez, responsable del Servicio Otorrinolaringología de la clínica Cemtro. Y si alguna vez has sentido una punzada repentina e inexplicable en tu oído, la profesional ofrece la respuesta: «Suele deberse a las patologías relacionadas con la articulación temporo-mandibular».
  • La especialista también señala que el dolor de oído puede ser una alerta de «procesos parotídeos». Las glándulas parótidas, situadas al final de los maxilares y a la altura de la zona inferior de las orejas, se pueden alterar por varios factores: paperas, infecciones bacterianas, tumores o a raíz de otras patologías como la artritis reumatoide, la diabetes o la sarcoidosis. 
  • Por último, el dolor de oídos puede explicarse por una neuralgia de trigémino. Un dolor que suele afectar a un lado de la cara, y cuya causa más probable se debe a que un vaso sanguíneo presiona el nervio con el mismo nombre. «En un episodio como este, la molestia puede irradiarse hacia la zona del pabellón retroauricular o superior a él», indica la doctora Calderón. 

La otitis, el problema de los más pequeños de la casa 

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello señala que la otitis es un problema que aparece con mayor frecuencia entre los niños debido «a la anatomía propia del cráneo a esas edades». A esto añaden: «Son una causa común de hipoacusia infantil». Además, la otóloga indica que los procesos de vía respiratoria alta se consideran la patología que padecen de manera más insistente este grupo de edad: «Las otitis medias con o sin supuración entre los dos y cinco años se presentan con mayor frecuencia que en el resto de la población, y requieren un tratamiento médico inicial. Si este no fuese suficiente, se podría pasar a una intervención quirúrgica curativa que evite mayores complicaciones en el desarrollo auditivo del niño», apunta.

La pérdida de audición, el otro mal de nuestros oídos

A pesar de la importancia de los oídos y del dolor que pueden causar, la doctora Calderón considera que no es habitual que se les preste atención: «No tienen tanto cuidado como se merecen. El paciente suele acudir a consulta cuando ya presenta algún tipo de síntoma o molestia, ya sea dolor, supuración, taponamiento o hipoacusia de larga evolución que de alguna manera le incomoda en su vida diaria», explica.

Los hábitos de prevención para evitar el mal trago de una molestia auditiva son fundamentales: «Los otólogos no nos cansamos de insistir en abandonar el uso de bastoncillos para la higiene de los oídos. Una costumbre ampliamente instaurada en la mente de los pacientes. También, y cada vez más en los jóvenes, recomendamos el cuidado del ambiente sonoro, como puede ser no exponerse a ruidos fuertes o música alta». 

En este sentido, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello alertó de los peligros que suponen los ruidos de alta intensidad que afrontamos en el día a día, especialmente, en lo que a la pérdida de audición se refiere. La entidad estima que un tercio de la población mundial, «y el 75 % de los habitantes de ciudades industrializadas padecen algún grado de sordera o pérdida auditiva causada por exposición a sonidos de alta intensidad».