Ondas marinas

La Voz

ESCUELA

24 ene 2015 . Actualizado a las 13:33 h.

Igual que sucede en el estudio de las ondas, en las olas se llama cresta a la parte más alta y valle a la zona más baja que se encuentra entre dos olas seguidas. La distancia vertical entre el valle y la cresta de una ola es la altura. Aunque esta altura suele ser de unos cuantos metros, la ola del año pasado medía el equivalente a un edificio de nueve plantas. Se dice que, aproximadamente, la altura de una ola en palmos no será mayor que la mitad de la velocidad del viento en millas por hora. Esto significa que un viento de 40 millas por hora levantará olas de 20 palmos, es decir, de 6 metros.

Las dimensiones de las olas dependen de tres factores: la fuerza del viento, el tiempo durante el que está actuando y la longitud de mar a través de la cual puede ejercer su empuje. Por eso es posible que un viento relativamente suave genere grandes olas si su acción se prolonga durante un largo recorrido; en un puerto o en una bahía, sin embargo, ese mismo viento tan solo levantaría pequeñas ondulaciones. Por eso es en mar abierto, cuando el viento puede actuar a lo largo de miles de kilómetros, donde se forman las olas de mayor tamaño. En la historia conocida, la de más altura se midió en medio del océano Pacífico y tenía 34 metros.

Arrastre

Cuando las olas llegan a la costa y la profundidad disminuye, el movimiento de las partículas de agua hace que choquen contra el fondo y frene su movimiento. Esto provoca que se acumule más agua en la cresta de la ola y que avance más rápido que la parte inferior, por lo que rompen; es lo que sucede cuando la profundidad es 1,3 veces la altura de la ola.

Cuando la enorme masa de agua que las olas vierten sobre la orilla regresa al mar empujada por la gravedad, se forma lo que llamamos resaca. Esta acción modela el paisaje costero, pues es responsable del movimiento de los arenales de las playas. En verano, las olas suelen más pequeñas y tener menos energía que las de invierno. Por eso el resultado de su acción es aportar sedimentos y arenas a las playas. En invierno, sin embargo, la resaca que producen las grandes olas arrastra hacia el mar las arenas, reduciendo la extensión o incluso haciendo desaparecer algunas playas.