Sánchez defiende en China un mundo multipolar en el que Occidente ceda poder al sur global

María puerto PEKÍN / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

El presidente Pedro Sánchez, a su llegada a la Academia China de Ciencias Sociales, en Pekín
El presidente Pedro Sánchez, a su llegada a la Academia China de Ciencias Sociales, en Pekín ANDRÉS MARTINEZ CASARES | EFE

El presidente reconoció la buena sintonía entre los dos países, pero rechazó que eso suponga «renunciar a otras»

14 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ante un auditorio repleto de estudiantes, en una las más prestigiosas universidades de China, Tsinghua, el presidente del Gobierno iniciaba su cuarta visita a China. El escenario escogido no es casual. Tsinghua es una de las universidades más antiguas y famosas del gigante asiático y a ella solo acceden los mejores estudiantes. Para las autoridades chinas, Tsinghua es el símbolo de su excelencia y modernidad, donde se forman las élites del país. Posicionada como una de las mejores del mundo, también es el reflejo del rápido desarrollo y transformación de la república popular en una potencia mundial.

Sánchez, en un corto discurso, defendió sin complejos su apuesta por el multilateralismo que, en su opinión, no está muerto. El presidente fue audaz en defender una reforma para construir un mundo multipolar más representativo y democrático en el que los países occidentales pierdan poder. «Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación en favor de la estabilidad global y la confianza de los países del sur», dijo. Esta defensa la hizo en un país que tiene derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pidió reformas e incluso aseguró que sería hora de que la organización la dirigiera una mujer.

Relaciones compatibles

Sánchez reconoció la buena sintonía entre los dos países, pero, en un intento de rechazar las críticas que lo acusan de pivotar hacia China, el mandatario negó que «profundizar determinadas relaciones implique renunciar a otras». También le puso deberes al gigante asiático. Aunque reconoció a Pekín sus esfuerzos en defensa del derecho internacional, le pidió más compromiso e implicación para que «cesen los conflictos en el Líbano, en Irán, en Gaza, en Cisjordania y también en Ucrania». A nivel económico exigió relaciones más equilibradas, recordando el gran déficit comercial que existe con el gigante asiático. «Necesitamos que China se abra para que Europa no tenga que cerrarse», insistió.

El jefe del Gobierno reivindicó que «Europa es un actor clave en la estabilidad, en la prosperidad y en la paz del mundo» y recordó que, a pesar de su tamaño, es la segunda economía del mundo y el primer receptor de inversión extranjera directa.

La agenda del presidente del Gobierno tuvo otra parada en la Academia China de Ciencias Sociales (ACCS), donde le han otorgado el título de catedrático honorario, un reconocimiento que han recibido pocas personalidades extranjeras, pero entre ellas tres premios nobel: Paul Nurse, David Gross y Samuel C.C. El acto simboliza el compromiso con los acuerdos de colaboración en temas científicos entre España y China. Luego se desplazó hasta la sede de Xiaomi donde reivindicó el potencial de España como polo tecnológico.