Trump anuncia cuatro semanas de bombardeos y afirma que la operación conjunta con Israel acabó con 48 líderes de la república islámica
02 mar 2026 . Actualizado a las 07:17 h.Estados Unidos e Israel prosiguieron con su ofensiva sobre Irán, que vivió este domingo su segunda jornada. Una nueva guerra marcada por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenéi. En la tarde del sábado, Donald Trump aseguró que el Ejército estadounidense le había abatido. Aunque en un primer momento la república islámica negó estos hechos y remarcó que «seguía en el frente de batalla», este domingo confirmó el fallecimiento del jefe máximo del régimen.
No fue el único referente de la república islámica que perdió la vida este fin de semana fruto de las operaciones militares de Israel y su aliado norteamericano. Trump se vanaglorió en Fox News de que su ofensiva avanza rápido: «Nadie puede creerse el éxito que estamos teniendo. De una tacada hay 48 dirigentes que ya no están». Aunque no definió a quién se refería.
El Mando Central del Ejército de Estados Unidos tampoco dio detalles de los nombres de los tres militares estadounidenses fallecidos por las réplicas de Irán. Tampoco de otros cinco que resultaron gravemente heridos. «Por respeto a las familias, retendremos más información, incluidas las identidades», explicaron fuentes del mando central. La guerra, y más con bajas que, por otro lado, ya pronosticó Trump, afecta a su popularidad. Para paliar este efecto, este domingo emitió un mensaje a la nación en la que prometió venganza y pronosticó cuatro semanas de bombardeos. La anterior ofensiva de Israel y EE.UU. duró 12 días. Tel Aviv también avanza una guerra más larga.
Militares de EE.UU. fallecidos
La guerra se extiende por tierra, mar y aire, y afecta colateralmente a otros países de Oriente Medio por las réplicas de Irán a bases estadounidenses. En aguas del Golfo Pérsico, y según Donald Trump, su Marina hundió nueve buques iraníes de gran tamaño. La agencia estatal Irna, vinculada al régimen de los ayatolás, reportó el lanzamiento de cuatro misiles balísticos contra el portaviones Lincoln —el más equipado y extenso de la Armada de los Estados Unidos—, pero el Pentágono negó que la estructura haya recibido ningún impacto. El líder republicano, además, habló de que su Ejército destruyó por completo el cuartel general de la Guardia Revolucionaria. Esta rama de las Fuerzas Armadas de Irán son el brazo represor del régimen, considerados terroristas por la Unión Europea tras su cruenta reacción a las protestas de diciembre del año pasado.
El otro actor de la ofensiva, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, posó ayer pletórico con el ministro de Defensa, Israerl Katz, y el jefe del Mosad, David Barnea: «Esta combinación de fuerzas nos permite llevar a cabo lo que he anhelado llevar a cabo durante 40 años: derrotar al régimen iraní». Times of Israel cifra en más de 2.000 las bombas que cayeron sobre Irán.
La guerra golpea a Israel
Este domingo, autoridades iraníes elevaron a 115 los muertos en una escuela de la localidad de Minab, próxima a las aguas del estrecho de Ormuz. Los fallecimientos, en su mayoría de niñas menores, son a causa de ataques de Israel.

El Estado judío también lamenta bajas y su población están en alerta. Las sirenas son una constante en Tel Aviv. Un misil del Ejército de Irán impactó en una sinagoga de Beit Shemesh, a 30 kilómetros al oeste de Jerusalén. Siete personas han muerto y otras 11 están desaparecidas entre los escombros. Al menos 45 ciudadanos resultaron heridos, según informó la Policía israelí. Tel Aviv anunció ayer una segunda tanda de misiles y estimó en 50 los drones interceptados por sus defensas.
El líder supremo ha muerto y la república islámica clama venganza. La dificultad de las agencias para transmitir imágenes de las revueltas contrastan con las de la calle Valiasr, una de las más icónicas de Teherán, repleta de miles de seguidores de Jamenéi que lamentan su muerte. El Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, una de las organizaciones opositoras en el exilio con más relevancia, declaró que el fallecimiento del ayatolá supone «la muerte de la tiranía religiosa». En un comunicado, anuncian que «ha llegado el momento de establecer la libertad y la soberanía del pueblo». Ambas, remarcan, dependen exclusivamente de la voluntad de los iraníes.
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Contraofensiva persa
Irán desplegó una contraofensiva que inquieta a toda la región. Muchos de los países del entorno son objetivos de los misiles de la república islámica al acoger bases estadounidenses. Es el caso de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Su Ministerio de Defensa alertó de la muerte de tres personas. Otras 58 resultaron heridas. Un dron impactó en el aeropuerto de Abu Dabi, la capital del país, arrebatándole la vida a un pasajero e hiriendo a otros siete, según autoridades del aeródromo.
La lluvia de misiles llegó incluso a Chipre, país de la Unión Europea, cuya isla está también ocupada parcialmente por Turquía. El Reino Unido cuenta con dos bases en este país. El ministro de Defensa británico, John Healey, afirmó que dos misiles fueron derribados aunque descartó que sus centros fueran realmente el objetivo de los proyectiles. Healey alertó de un mayor riesgo en su base de Baréin —cuentan con 300 soldados allí—, con impactos de misiles a pocos metros de su localización.
Ante el potencial riesgo, este país, Francia y Alemania (el denominado E3) acordaron colaborar con Estados Unidos. Potencialmente, anuncian, permitirán «las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen».
Trump, por su parte, aseguró que los líderes ahora al mando de Irán están dispuestos a negociar. «Quieren hablar, y he accedido a hacerlo, así que hablaré con ellos», aseguró a The Atlantic.
Derecho a defenderse
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que el Ejército del país persa está más preparado e insistió: «Uno debería decirle, ya sabe, al presidente de Estados Unidos: ‘No ataque. No cometa ninguna agresión contra otro país'. Pero nadie puede decirnos que no tenemos derecho a defendernos». Omán ejerció de mediador entre Estados Unidos e Irán. Su jefe de la diplomacia, Badr al Busaidi, aseguró que su homólogo persa valora «cualquier esfuerzo serio que contribuya a detener la escalada», según la agencia omaní ONA.