Dinamarca teme la presencia de Vance en la reunión sobre Groenlandia en Washington

Rosalía Sánchez BERLÍN / COLPISA

INTERNACIONAL

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen,  y la jefa de Gobierno de Dinamarca, Mette Frederiksen, en rueda de prensa.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y la jefa de Gobierno de Dinamarca, Mette Frederiksen, en rueda de prensa. Tom Little | REUTERS

Los dos Gobiernos, que defenderán unidos la soberanía de la isla, no descartan un choque con el vicepresidente como el que tuvo con Zelenski

13 ene 2026 . Actualizado a las 22:26 h.

La Casa Blanca compartió cuatro misteriosas fotos en la red social X durante la madrugada del lunes al martes, en las que un hombre que parece ser el presidente Donald Trump mira por la ventana un mapa de Groenlandia junto a otro que parece ser el vicepresidente, JD Vance. A su lado, la bandera estadounidense. El mapa mostraba varias ciudades y Pituffik, Thule en danés, una base militar estadounidense en Groenlandia desde 1952.

Poco después de comenzar a circular estas fotos, el ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, convocó con carácter de urgencia a la Comisión de Política Exterior y al ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, con solo un asunto en la agenda: la relación entre el reino de Dinamarca y Estados Unidos. Pero el motivo no eran tanto las fotos como las alarmantes noticias que acababa de recibir de Washington. Esta próxima noche, Løkke Rasmussen y la ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, tenían una cita en la oficina de Marco Rubio para hablar del futuro de Groenlandia. Y la cita ha sido gravemente modificada. JD Vance ha solicitado asistir a la reunión, que pasará a celebrarse en la Casa Blanca.

«Esto convierte el asunto en más personal de Trump, de máxima prioridad para él, y no augura nada bueno», reconocían este martes a este periódico fuentes del Gobierno danés. El Ejecutivo groenlandés ha rechazado la anexión, pero en las últimas semanas evitaba mensajes de unidad con los daneses y Løkke Rasmussen ha querido cerrar esa grieta. «El objetivo es presentar con firmeza la postura del reino. Hay cosas en las que no podemos ceder», advirtió la primera ministra, Mette Frederiksen. «Queremos tratar toda esta discusión en una sala, donde nos podamos mirarnos a los ojos», añadió Rasmussen.

Su equipo insiste en que el objetivo es mantener el debate sobre la seguridad del Ártico en el contexto de la OTAN, apoyándose en la iniciativa de países como Alemania y Reino Unido, dispuestos a aumentar su presencia militar en la isla helada. Dinamarca también desea confirmar a Trump su apertura a cualquier decisión militar o económica que no viole la soberanía nacional y cuenta con el consenso del Gobierno groenlandés.

Como posición previa a la reunión, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y su par danesa, Mette Frederiksen, comparecieron durante la mañana en el Salón de los Espejos de Copenhague para escenificar su unidad. «Nos enfrentamos a una crisis geopolítica y, si tenemos que elegir entre EE.UU. y Dinamarca aquí y ahora, entonces elegimos a Dinamarca», dijo Nielsen. «Estamos unidos en el Reino de Dinamarca», insistió. Estas palabras son especialmente significativas porque Nielsen ha coqueteado anteriormente con el independentismo. Frederiksen reconoció por su parte que es difícil plantar cara a Estados Unidos, otro miembro de la OTAN y el aliado más importante del país durante décadas. «Muchas cosas sugieren que lo más difícil está por delante», avisó.

El número dos, en trineo

Vance ha criticado recientemente a las autoridades danesas por no cumplir con su responsabilidad de proteger Groenlandia y el Ártico contra Rusia y China. Los diplomáticos europeos temen ahora un episodio como el que soportó Zelenski en la Casa Blanca, cuando el vicepresidente le propinó al ucraniano delante de las cámaras una curiosa reprimenda por no ser agradecido ni respetuoso con Donald Trump.

La publicación de las fotos del presidente y el vicepresidente en vísperas de esta reunión «es una provocación violenta. Se presenta como un comandante que quiere conquistar nuevas tierras. No es precisamente un buen presagio», dice el comentarista político del diario danés Ekstra Bladet, Hans Engell, que recuerda la visita del número dos de EE.UU. a la isla el año pasado y cuando su esposa, Usha Vance, quiso ir a pasear en trineo tirado por perros y nadie se lo proporcionó. «No creo que Vance tenga sentimientos especialmente amables sobre Dinamarca o Groenlandia», dice Engell. El republicano Randy Fine, miembro de la Cámara de Representantes de EE.UU., ha anunciado incluso que el Gobierno debería promulgar una «ley sobre la anexión de Groenlandia», lo que, en su opinión, abriría las puertas a Trump «a tomar las medidas necesarias» para hacerse con la isla.

El Gobierno groenlandés, por su parte, emitió este martes un comunicado en el que asegura que intensificará sus esfuerzos para garantizar que la defensa del territorio ártico se lleve a cabo bajo los auspicios de la OTAN. «Todos los miembros, incluido Estados Unidos, tienen un interés común en la defensa de Groenlandia», se afirma en el comunicado. Un grupo de senadores estadounidenses se dirige asimismo a Copenhague para entrevistarse allí con las autoridades y explorar un acuerdo económico. El senador republicano Thom Tillis, está entre ellos y se ha declarado recientemente «cansado de esta estupidez. Quiero buenos consejos para este presidente (Trump) porque quiero que deje un buen legado. Y esta tontería sobre Groenlandia distrae del buen trabajo que está haciendo».

«En este momento, lo estadounidense es una señal de alerta»

En Groenlandia, las amenazas de Donald Trump causan mayoritariamente rechazo y preocupación. La población se está preparando para una posible emergencia. Repone sus reservas de combustible, para asegurar el suministro eléctrico durante varios días con generadores de emergencia, y de alimentos, para garantizar la subsistencia en caso de conflicto. Las encuestas dicen que solo el 6 % de los groenlandeses se confiesa a favor de pasar a formar parte de Estados Unidos; el 85 % no quiere que eso ocurra. Y las empresas con negocios en el país de las barras y estrellas están ahora muy mal vistas.

«En este momento, todo lo estadounidense es una señal de alerta. Todo el mundo se pregunta si, con tus negocios, estás apoyando al enemigo», ha reconocido en rueda de prensa Christian Keldsen, directivo de la Asociación Empresarial de Groenlandia.