Chega, un gran resultado pero con escasa opciones de tocar el poder
INTERNACIONAL
Su líder, André Ventura, consigue al menos triplicar los escaños del partido en el Parlamento en apenas cinco años
11 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.André Ventura se presentó por primera vez a unas elecciones legislativas encabezando la lista de Chega en el 2019 y logró un diputado. Solo tres años después, en las elecciones anticipadas convocadas en el 2022 por la falta de apoyos del Gobierno socialista para aprobar sus presupuestos, Chega obtuvo un 7,18 % de votos. Casi 400.000 portugueses confiaron entonces a Ventura, que logró doce de los 230 escaños del Parlamento. El miedo a que los conservadores, entonces menos tajantes que ahora en su negativa a pactar con la extrema derecha, desvió a los votantes más moderados hacia el PS, que obtuvo la mayoría absoluta.
En el 2024, Chega se asienta como tercera fuerza con 18 % de los votos y al menos triplicará sus diputados. Y lo logra pese al consenso alcanzado entre Alianza Democrática y Partido Socialista, que en la práctica se traduce en un cordón sanitario: AD se negaría a formar una coalición con la ultraderecha y el PS dejaría gobernar a los conservadores en minoría. Parecía que la estrategia funcionaba pues Chega pasó en dos semanas de un 22 % a un 14 % de intención de voto en los sondeos. Pero este domingo demostró lo contrario.
Tras conocerse los primeros resultados provisionales, un triunfante Ventura dijo que «es el fin del bipartidismo». Al menos a corto plazo, sí lo es. La paradoja es que, pese a ser el gran ganador, es también el gran perdedor. Si los grandes partidos son fieles a su palabra, los diputados de Chega serán inútiles y solo servirán para armar más ruido en la Asamblea de la República. Eso sí, contará con una baza nada despreciable: a partir de ahora, tendrá más argumentos para convencer a los portugueses de que, si no hay una estabilidad política, no es porque ellos no quieran.
Zonas rurales y pobres
La campaña de Chega se concentró sobre todo en el norte, dando por hecho que ya tenía ganado el Algarve y el Alentejo, zonas rurales y empobrecidas del sur, como así se ha demostrado.
Otro gran sector del voto a la derecha radical son los votantes entre 18 y 35 años. Chega ha logrado convencer a votantes que habían sido dejados de lado por los partidos tradicionales. Ventura ha recorrido y entendido el país, escuchado y dado voz a quienes creían haberla perdido y que, ahora, al menos sienten el poder de castigar o reivindicarse. Sus medios, sus formas o sus fondos son otra cuestión. Pero los resultados prueban que ha calado en zonas tradicionalmente socialistas o comunistas, como Alentejo y Algarve.
Es difícil, con todo, imaginar su futuro en un hipotético Gobierno, porque su discurso es eminentemente destructivo, sin propuestas coherentes con un argumentario sólido. Más difícil todavía es imaginar cómo la formación, dado su funcionamiento actual, podría sobrevivir a Ventura, un líder monolítico. De momento, está para quedarse.