El Constitucional francés anula más de un tercio de la reforma migratoria de Macron

Asunción Serena PARÍS / E. LA VOZ

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Protesta contra la reforma migratoria, el pasado 25 de enero en París.
Protesta contra la reforma migratoria, el pasado 25 de enero en París. SARAH MEYSSONNIER | REUTERS

Tumba cuestiones clave de la ley, aprobada en la Asamblea Nacional con los votos de los conservadores y la extrema derecha

25 ene 2024 . Actualizado a las 21:56 h.

Emmanuel Macron ordenó el jueves a su ministro del Interior que aplicase «lo antes posible» la ley de inmigración, poco después de que el Consejo Constitucional censurase ampliamente el proyecto votado en la Asamblea.

Y es que, para el presidente francés, el alto tribunal solo ha rechazado los añadidos que se hicieron, obligados por los conservadores para que la ley pudiera salir adelante. Como ha recordado el ministro del Interior, Gérald Darmanin, en su cuenta de X, «el Consejo Constitucional valida íntegramente el texto inicial del Gobierno», lo que le permite felicitarse de que «jamás un texto ha previsto tantos medios para expulsar a los delincuentes e integrar a los extranjeros».

De los 86 artículos que componían la ley, el Consejo Constitucional ha censurado total o parcialmente 35. En cuanto a 32 de ellos, el Consejo no entra a discutir si son inconstitucionales o no. Simplemente no se pronuncia sobre ese extremo e indica que los censura porque no tienen relación con la ley en la que se encuentran, por lo que podrían aparecer más adelante en otros textos legislativos. Es el caso del endurecimiento del acceso a las prestaciones sociales, la reagrupación familiar o las ayudas a la vivienda.

Los tres artículos restantes han sido censurados por motivos de fondo, como el que permitía fijar al parlamento cuotas migratorias cada tres años.

Tal y como quería el Gobierno, la ley mantiene la simplificación de los procedimientos de expulsión de extranjeros delincuentes, que era uno de los objetivos que se había marcado Darmanin. El Constitucional también ha dado el visto bueno a la regularización de los trabajadores sin papeles en profesiones con dificultades para encontrar empleados.

Para el partido gubernamental, especialmente el ala macronista, que se había mostrado contraria a esta ley (27 votaron en contra y 32 se abstuvieron), la decisión les permite respirar con alivio, y la izquierda la aplaude. Pero para los conservadores es un revés y exigen ya un nuevo texto que introduzca las disposiciones invalidadas. En un comunicado, el presidente del partido Los Republicanos, Eric Ciotti, exige el restablecimiento de las medidas que ellos habían introducido: «El delito de residencia ilegal, la garantía de retorno de los estudiantes extranjeros, la limitación del derecho a la nacionalidad por nacer en territorio francés...». Según el líder de la agrupación política en el Senado, Bruno Retailleau, «Macron ha ganado su apuesta, pero la democracia ha perdido».

La extrema derecha, que saboreó su triunfo asegurando que sus ideas se habían impuesto con esta ley, ve ahora cómo se desvanece su victoria. El primero en reaccionar fue Jordan Bardella, el líder de la Reagrupación Nacional que calificó la noticia de «abuso de poder de los jueces con el apoyo del propio presidente de la República».