Chile aparca su proyecto de elaborar una nueva Constitución

Héctor Estepa BUENOS AIRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Una quiosquera tras algunos periódicos, ayer en Santiago de chile.
Una quiosquera tras algunos periódicos, ayer en Santiago de chile. IVAN ALVARADO | REUTERS

Boric busca reactivar sus propuestas pese al bloqueo en el Congreso

19 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Chile ha rechazado, por segunda ocasión consecutiva en menos de 15 meses, un texto constitucional para sustituir a la actual Carta Magna, promulgada en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet. Ese texto seguirá vigente durante los próximos años, dejando patente un escenario de división y también la existencia de un centro político que rehúye propuestas parciales.

Fracasa, de esa manera, el proceso de reforma de la Constitución, iniciado como mecanismo para superar el estallido social y las fuertes manifestaciones del 2019 en reclamo de la reducción de las desigualdades y mayores políticas públicas, que dejaron, al menos, 34 fallecidos.

Este domingo fue rechazada, con el 56 % de los votos, una propuesta liderada por el ultraderechista Partido Republicano (PR) y calificada por sus críticos como más conservadora que la aprobada durante el período militar.

Hacía una defensa de la «vida por nacer», lo que se interpretó como poner trabas al aborto, que se permite en Chile en casos de violación, inviabilidad del feto o riesgo para la madre; permitía la expulsión inmediata de extranjeros que ingresen de forma irregular y, según sus detractores, garantizaba la posición secundaria del Estado frente al sector privado.

Un año antes, el 62 % del electorado votó en contra del anterior texto, marcadamente feminista, ecologista y social, considerado como demasiado izquierdista por sus detractores, que criticaron especialmente los derechos otorgados a los pueblos indígenas y el sentido de plurinacionalidad estatal.

«Los dos procesos terminaron convirtiéndose en debates sobre políticas públicas y no de diseño constitucional y, obviamente, cuando hay discusiones de políticas públicas el país no se pone de acuerdo y se divide», expone Patricio Navia, politólogo y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales (UDP).

La primera consecuencia, a tenor de lo dicho por los principales líderes políticos, es que no habrá un nuevo proceso y seguirá vigente la Constitución del 80, que fue reformada en el pasado en unas 70 ocasiones. «Durante nuestro mandato se cierra el proceso constitucional, las urgencias son otras», ha dicho el presidente izquierdista, Gabriel Boric, y desde el centro izquierda y la derecha han llegado declaraciones en el mismo sentido.

No es una victoria

El progresismo rechazaba el texto constitucional elaborado por la derecha, pero no se puede decir que sea una victoria, porque las opciones eran quedarse con el texto aprobado en dictadura u otro más conservador. Fue, eso sí, un fuerte alivio, porque para Boric la aprobación habría sido una debacle.

Finalizado el asunto, el presidente va a volver a impulsar reformas clave, como la de pensiones o la tributaria en pos de una redistribución mayor de la riqueza, en un Congreso en el que no tiene mayoría y que ha bloqueado los cambios que prometió en campaña. Lo hará esperando que, visto el resultado del «rechazo», la ultraderecha, liderada por José Antonio Kast, tome una posición menos conflictiva, pero está por verse que se dé esa situación. Ayer se especulaba con un inminente relevo de ministros como forma de relanzar al Gobierno.

La mayoría de los analistas coinciden en que el gran perdedor es Kast —rival de Boric en el balotaje del 2021— y en que el resultado potencia a la derecha tradicional, que podría disputar espacios a los ultraconservadores.