Trump se declara no culpable ante la jueza de los cargos que le imputan por conspirar
INTERNACIONAL
El expresidente de Estados Unidos rechazó las acusaciones tras una investigación liderada por el fiscal especial Jack Smith. Es la tercera imputación que afronta en cuatro meses
04 ago 2023 . Actualizado a las 00:09 h.Donald Trump se fue en helicóptero el 20 de enero de 2021, dejando atrás una ciudad conmocionada por la peor insurrección de su historia y volvió este jueves en avión privado para enfrentarse a los tribunales por aquellos delitos que inspiraron la revuelta del 6 de enero de aquel año. La capital de Estados Unidos aguardaba su vuelta con calma tensa y un fuerte dispositivo de seguridad, en previsión de que sus seguidores quisieran acompañarle de vuelta a la escena del crimen, pero no fue así. «Tienen miedo a venir», explicó Dion Cini, obsesionado con la falta de masculinidad que ve en su país y fascinado con la de Trump.
El fiscal especial Jack Smith no les dio mucho tiempo para prepararse. El miércoles por la tarde, una hora después de que el Gran Jurado entregase su veredicto, hizo públicos los cuatro cargos de los que le acusa y agendó su comparecencia en los tribunales, situados a solo dos manzanas del Capitolio, en lo que aspira a que sea un juicio expedito. Trump, por el contrario, intentará prolongarlo hasta después de las elecciones del 2024 para que sea el pueblo en que le absuelva en las urnas y le de el poder de auto indultarse como nuevo presidente.
Este jueves había también algo de justicia poética en pasarle factura allí donde aún resuena el eco de los gritos de «¡Linchad a Mike Pence!», convertido involuntariamente en testigo clave del proceso. Esta es la tercera imputación que enfrenta el presidente en cuatro meses, pero la que más hondo llega al corazón de los estadounidenses y más lejos en el código penal. Ya no se trata de alterar libros de contabilidad para esconder los pagos a una actriz de porno, como en Nueva York. Ni por ocultar cientos de documentos clasificados que se llevó de la Casa Blanca, obstruyendo los intentos del FBI para recuperarlos, sino de conspirar para alterar el resultado de las elecciones con mentiras que aquel 6 de enero enardecieron a sus seguidores más violentos, costaron la vida a cinco personas y dejaron heridos a 140 policías. Trump, como era de esperar, se declaró no culpable de los cuatro cargos que le leyó la magistrada durante su comparecencia. En concreto, al magnate se le acusa de conspiración para defraudar a Estados Unidos, conspiración para obstruir un procedimiento oficial, conspiración contra los derechos civiles de los votantes y obstrucción e intento de obstrucción del procedimiento electoral.
Partidarios y detractores
El presidente aterrizó una hora antes en su avión privado en el aeropuerto Ronald Reagan, procedente de su campo de golf en Bedminster (New Jersey), donde pasa el verano. Sabía que esta vez no tendría mucho público. «Le temen al FBI, por eso no están aquí», había concluido Cini. Él, que se considera «muy hombre» y un gran «patriota», estaba allí el 6 de enero de 2021 y volvió a poner este jueves sus banderas por el único hombre que ve dispuesto a cambiar al país. «¿Insurrección? Naa, ¿es una insurrección cuando la policía te escolta fuera del Capitolio. Yo soy de Nueva York, de la tierra de Trump, y allí he visto cosas mucho peores, como tirarle cócteles molotov a la policía».
Entre los pocos valientes que se dieron cita frente a los juzgados generales estaba Nicky Sundt, Una transexual de 68 años que también estaba en este escenario el 6 de enero de 2021, pero con una recolección de los hechos muy distinta a la que hace este miembro de MAGA (Make America Great Again, slogan de Trump). Llevaba pancartas muy parecidas a las de ayer, «Salvad Nuestra Democracia». Los seguidores de Trump la rodearon, destrozaron sus pancartas, la insultaron y la amenazaron durante 45 minutos. «Yo no les respondí, en ningún momento entré al trapo. Me quedé allí parada mirando, hasta que escuché disparos». La rescató de un posible linchamiento un sacerdote seguidor de Trump, que a pesar de haberse unido a los manifestantes tuvo compasión de ella y la escoltó fuera del perímetro.
Este jueves se sobrepuso al trauma para ser testigo del momento en que la historia le ajusta cuentas al hombre que inspiró aquellos hechos que han marcado su vida. «El primer día en qué me vestí totalmente de mujer, como estoy ahora, fue para la marcha del millón de mujeres (en protesta por la investidura de Trump). Me pareció que valía la pena salir del armario para eso. Mis amigas me apoyaron mucho». Esta vez ha sido ella quien les ha dicho que «no se puede luchar contra el fascismo desde la butaca», pero Nicki volvía a estar sola con sus pancartas, en el camellón de la avenida Constitución frente al Capitolio.
A Trump no lo vio. Entró al garaje subterráneo en su limosina de cristales ahumados por una puerta trasera. Esta vez el proceso fue mucho más rápido, porque los archivos federales ya tienen las huellas del ex presidente desde junio, cuando se las tomaron en Miami, donde se le leyeron 37 cargos relacionados con los documentos clasificados que se llevó aquel 20 de enero a su mansión de Mar-a-Lago.
Suma 40 cargos federales
La Fiscalía le he añadido después otros tres cargos penales. Sumados a los cuatro que se le leyeron este jueves totalizan 40 cargos federales, además de otros 34 por los que se le juzga en el estado de Nueva York relacionado con el fraude contable con el que intentó ocultar los pagos a la actriz de porno Stormy Daniels, para comprar su silencio en plena recta final de la campaña electoral.
«No voy a Washington a ser arrestado por haber retado unas elecciones robadas, corruptas y amañadas», escribió el mandatario a sus seguidores poco antes de subir al avión, dispuesto a convertirse en mártir. «Es un gran honor, porque voy a ser arrestado por vosotros. ¡Hagamos grande Estados Unidos de nuevo!». La estrategia de utilizar sus problemas judiciales para enardecer a sus seguidores parece funcionarle a Trump. Antes de que anunciase su primera imputación a mitad de marzo apenas disfrutaba de atención mediática y sus números en las encuestas carecían del impulso de ahora, desmarcado por completo de su rival más cercano a 37 puntos de distancia en la última encuesta del diario New York Times. «Estoy a una imputación de asegurarme las elecciones», presumió el polémico exmandatario en su red Truth Social. Su deseo puede cumplirse pronto en Atlanta (Georgia), donde un gran jurado estudia imputarle por haber intentado robar las elecciones del estado. Es, presumiblemente, el último caso que tiene abierto, el que obligará a sus abogados a defenderle en cuatro jurisdicciones diferentes. El fiscal de Nueva York, Alvin Bragg, ya ha manifestado su disposición de ceder la fecha de marzo fijada para ese juicio a la fiscalía de Washington «en pro de la justicia».