El canciller alemán intercede por Navalni, en el día en que afronta un nuevo juicio

La Voz, R. M. Mañueco MOSCÚ, REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Navalni abraza a su mujer, Julia, que fue autorizada a presenciar la vista directamente en el centro penitenciario.
Navalni abraza a su mujer, Julia, que fue autorizada a presenciar la vista directamente en el centro penitenciario. DENIS KAMINEV | Reuters

Esta vez está acusado de fraude y desacato, y se arriesga a ser condenado a 15 años de prisión

15 feb 2022 . Actualizado a las 21:17 h.

La visita del canciller alemán Moscú coincidió con el arranque de un nuevo juicio contra el principal adversario político del Kremlin, Alexéi Navalni. Olaf Scholz defendió ante Putin que el encarcelamiento del opositor «no es conforme al Estado de derecho». En la rueda de prensa conjunta, subrayó que considera inaceptable el procesamiento de Navalni, dejando entrever que hay motivos políticos detrás. Sigue así la línea marcada por su antecesora, Angela Merkel.

A Navalni se le juzga esta vez por presunta apoderarse de las donaciones (unos cuatro millones de euros) que recibió su organización, la Fundación de Lucha contra la Corrupción (FBK) ahora disuelta, y por desacato a un fiscal y una jueza. Según sus abogados, se arriesga a ser condenado a 15 años de cárcel.

El tribunal Lefórtovo de Moscú es el que le juzga por ambos delitos, pero la vista tiene lugar por videoconferencia desde el centro penitenciario de Pokrov, donde cumple una pena de dos años y medio de cárcel desde hace un año, tras ser detenido a su regreso a Moscú desde Alemania, donde se había recuperado de un envenenamiento.

Su entorno cree que el objetivo es complicar a la prensa la cobertura del juicio. El líder opositor, cuya esposa Julia fue autorizada a presenciar la vista directamente en el centro penitenciario, solicitó comparecer con ropa civil, no con el uniforme de preso, pero le fue denegado.

El mes pasado, Navalni fue incluido en la lista de terroristas y extremistas, lo que originará nuevas acusaciones y más juicios. El pasado septiembre, el Comité de Instrucción de Rusia (SK en sus siglas en ruso) anunció el inicio de una causa penal contra el dirigente opositor por crear y encabezar una «organización extremista cuyo objetivo pretendía desacreditar a las autoridades del Estado y sus políticas (.) y promover un traspaso de poder por la vía violenta».

En prisión desde hace un año

Tras recuperarse en Alemania del envenenamiento sufrido en agosto del 2020 en Omsk (Siberia), Navalni regresó a Moscú el 17 de enero del año pasado y fue detenido nada más poner el pie en el aeropuerto. Resulta que él y su hermano fueron reconocidos culpables en el 2014 de estafa y blanqueo de capitales en un caso relacionado con la firma francesa Yves Rocher. Fueron condenados a tres años y medio de cárcel.

Aquella pena quedó en suspenso, pero, en febrero del 2021 el tribunal Símonovski de Moscú decidió levantar la suspensión y enviar a Navalni a la cárcel. Y ello pese a que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) tachó aquella condena de «motivada políticamente».

El adversario de Putin fue condenado también el año pasado a pagar un multa de 850.000 rublos (casi 10.000 euros) por difamación contra un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 95 años, al que recriminó por participar en un anuncio en apoyo de las reformas constitucional que Putin promovió en el 2020 para continuar dos mandatos más al frente de Rusia.