Trump reaparece para consolidar su poder sobre el Partido Republicano

esperanza balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Una figura dorada del expresidente Trump, hecha en México, acaparó la atención en la convención republicana que empezó este viernes en Florida
Una figura dorada del expresidente Trump, hecha en México, acaparó la atención en la convención republicana que empezó este viernes en Florida OCTAVIO JONES | REUTERS

La mayoría de los líderes conservadores apoyan el liderazgo del expresidente

28 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cualquier duda sobre la primacía de Donald Trump en el Partido Republicano ha quedado despejada en las últimas semanas por el desfile de caras que han pasado por su mansión de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida). La presidenta del partido, Ronna McDaniel; los dos principales republicanos de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy y Steve Scalise, el senador por Carolina del Sur Lindsay Graham y una larga lista de asesores han acudido en busca del favor del expresidente.

Desde su marcha de la Casa Blanca el pasado 20 de enero, Trump se ha dedicado, entre partidas de golf y comidas de trabajo, a construir una operación política para consolidar su papel como líder de facto del Partido Republicano. Todo está listo para que el magnate neoyorquino reaparezca este domingo ante la Conferencia Conservadora de Acción Política (CPAC por sus siglas en inglés) para dejar claro quién manda en el partido. Su primer discurso tras perder las elecciones contra el demócrata Joe Biden y salir absuelto del segundo proceso de impeachment por animar a sus fieles a asaltar el Capitolio, se espera, sea explosivo. Trump tiene previsto lanzar una dura crítica a las primeras cinco semanas de su sucesor en el cargo sin respetar el tradicional período de gracia de los presidentes salientes. Los dardos irán dirigidos a temas como el cierre de las escuelas por la pandemia o las políticas de inmigración. Su objetivo es sonar más como el candidato que fue en el 2016 que como el líder activista de la derecha del 2020, según revelaron fuentes de su entorno a The New York Times.

Lo que no pretende cambiar son sus falsas acusaciones de fraude electoral ni la posibilidad de presentarse a la carrera presidencial en el 2024 en sus referencias al futuro del Partido Republicano. Las divisiones en las filas republicanas entre los que mantienen su apoyo a Trump y los que temen que las teorías conspirativas dominen el discurso continúan, pero sus líneas se han difuminado. El líder de la minoría republicana en el Senado, el poderoso Mitch McConnell, quien acusó al expresidente de ser el líder intelectual de la insurrección contra al Capitolio tras votar a favor de su absolución, dijo el jueves que respaldará «absolutamente» a Trump si gana la nominación presidencial republicana para dentro de cuatro años.

Juego a dos bandas

El juego a dos bandas de McConnell para navegar las divisiones internas cuenta con el beneficio del tiempo. «Mucho puede pasar entre ahora y el 2024», añadió. El propio líder republicano recibió hace dos semanas un furibundo ataque por parte de Trump, quien pidió a los senadores republicanos que le echaran como líder en el Senado. El giro más sorprendente ha sido el del exvicepresidente Pence al reconocer esta semana a un grupo de legisladores conservadores que mantiene una estrecha amistad con Trump. El exvicepresidente parece haberle perdonado los ataques que animaron a sus seguidores a entrar al Capitolio al grito de «colgad a Mike Pence»por su decisión de votar a favor de la victoria de Biden. La conferencia republicana se convirtió en un despliegue de oradores que siguieron diseminando la mentira del robo electoral. El senador Josh Hawley recibió una ovación de pie cuando se jactó de haber cuestionado la certificación del triunfo de Biden. La actuación estrella corrió a cargo del senador texano Ted Cruz, después de haber sido cazado de viaje a Cancún en medio de la crisis energética de su Estado. «Donald J. Trump no se irá a ninguna parte», dijo Cruz.