Boris Johnson se lanza a deshacer el legado de Cameron

La primera medida será revertir la privatización de la sanidad pública

May, Cameron y Johnson en el homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial.
May, Cameron y Johnson en el homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial.

Londres / E. La Voz

La animadversión entre Boris Johnson y David Cameron data del referendo del 2016 sobre el brexit, cuando el actual primer ministro británico apoyó el divorcio de la UE frente al entonces inquilino de Downing Street. El tiempo parece no ha ayudado a mejorar las cosas entre ambos y prueba de ello es que Johnson se prepara para revertir las reformas que su antecesor puso en marcha hace casi una década. 

La sanidad pública sería el primer blanco de Boris Johnson, que estudia reducir el papel del sector privado en el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) , para otorgarle al Ministerio de Salud un mayor control sobre el mismo y mejorar su eficacia en tiempos de pandemia. Así aparece en el Libro blanco sobre la salud, el informe elaborado por el Gobierno que ha sido filtrado a la prensa.

 El plan incluye reformar la ley de salud y seguridad social, aprobada en el 2012 por el Ejecutivo de coalición liderado por David Cameron, que abrió las puertas a la privatización de algunas áreas de la sanidad como la atención primaria. Entre los cambios está entregar a los ayuntamientos más competencias para administrar servicios, y al mismo tiempo reducir la potestad de los gestores sanitarios para licitar contratos. 

Borrando el pasado

En la campaña para las elecciones del 2019, Boris Johnson prometió que tras el brexit aumentaría el gasto público en áreas como educación, seguridad, vivienda y salud. Una oferta que ha mantenido pese a la devastadora crisis económica desatada por el covid-19. «Nunca me ha gustado particularmente el término austeridad y ciertamente no será parte de nuestro enfoque político», declaró el año pasado el primer ministro tory, cuando se le consultó si aplicaría la misma receta que su correligionario conservador David Cameron puso en marcha en el 2010 nada más llegar al poder, que incluyó recortes presupuestarios y subidas de impuestos. 

Si Cameron no ha dudado en criticar a Johnson por cómo ha negociado la salida del país de la UE (además de señalar que solo apostó por el brexit por rédito político), parece que el actual premier no tendrá ningún reparo en borrar el legado de su antecesor.

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