La herida abierta del colonialismo alemán

Patricia Baelo BERLÍN

INTERNACIONAL

El país reabre el debate sobre estatuas y calles dedicadas a políticos

29 jun 2020 . Actualizado a las 16:49 h.

Las imágenes de manifestantes derrumbando monumentos de celebridades racistas en Estados Unidos no cesan. Sin duda, el movimiento Black Lives Matter (las vidas de los negros importan) está teniendo eco en todo el mundo. También en Alemania, donde hace poco un grupo de desconocidos vertieron pintura roja sobre la estatua de Otto von Bismarck. Ocurrió en Hamburgo, la ciudad en la que más evidente es hoy la huella del colonialismo germano a través de lugares como la Casa África o el parque Tanzania.

Las autoridades locales han decidido restaurar la mayor figura que existe del bautizado como el canciller de hierro, y al mismo tiempo agregarle carteles que muestren el lado más oscuro de su personalidad. No en vano, Otto von Bismarck auspició en 1884 la Conferencia de Berlín, en la que las potencias europeas se repartieron África a su antojo. Incluida Alemania, que se quedó con amplias zonas de ese continente, al igual que franjas de Oceanía y Asia oriental, hasta que tuvo que cederlas al perder la Primera Guerra Mundial en 1918.