Los narcos se reinventan con el covid-19

El tráfico de drogas sortea las dificultades generadas por la pandemia en Latinoamérica

Fotografía de archivo de un operativo contra un laboratorio de procesamiento de coca en Nariño (Colombia)
Fotografía de archivo de un operativo contra un laboratorio de procesamiento de coca en Nariño (Colombia)

BOGOTÁ / e. La vOZ

Negocios cerrados. Calles abarrotadas hace unos meses, ahora desiertas. Bulliciosos mercados sin vendedores, ni clientes. El coronavirus va a generar una grave crisis económica en América Latina. Pero no solo se han visto afectados quienes se mueven en la legalidad. El narcotráfico, rey de las economías sumergidas de la región, está también resintiéndose por las férreas cuarentenas decretadas en la mayoría de los países productores y de tránsito. «Las situaciones generadas por el confinamiento generan importantes dificultades tanto logísticas como sanitarias para toda la economía, incluyendo el tráfico y la producción de cocaína», comenta a La Voz Daniel Rico, investigador colombiano de economías ilegales.

Perú es el país donde los narcos se han encontrado con más dificultades para continuar sus operaciones. La mayor parte de las comunidades de las zonas productoras se han declarado en una férrea cuarentena, deteniendo sus actividades y encerrándose en sus casas. «Ha habido presión para que levanten esa cuarentena, pero, sobre esa presión, pesa la vida», considera Pedro Yaranga, analista peruano en seguridad estratégica.

En regiones tan importantes para el narcotráfico como el Vraem (como se conoce el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro), de donde sale el 75 % de la coca peruana, la producción y distribución del narcótico se ha detenido casi por completo. Esas actividades han caído, al menos, un 90 % en el conjunto del país andino, consideran los expertos. «Además, no hay a estas alturas tráfico aéreo, que era constante con Colombia y Brasil. Eso se ha paralizado», añade Yaranga. 

Colombia no para

La situación es distinta al otro lado de la frontera. En Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, donde existen al menos 200.000 hectáreas de hoja de coca, la siembra y posterior elaboración del narcótico no se ha detenido, creen los expertos, a pesar de los cierres de carreteras y de la escasez de materiales necesarios para el proceso, como la gasolina.

«La cuarentena no cambia sistemáticamente las reglas de acceso a las zonas rurales de Tumaco o el Catatumbo, donde las autoridades no hacían presencia antes, ni tampoco ahora», cree Daniel Rico. «Lo más que puede pasar es que se alarguen los períodos de cosecha. Hasta donde sabemos, ha seguido migrando la población de raspachines (recolectores)», añade. 

Los narcos sí parecen haberse encontrado con mayores dificultades en la exportación desde Colombia. Una de las mayores vías de salida de droga era mediante mulas humanas que viajaban desde el país sudamericano a Europa, pero, con la suspensión de vuelos, esa fórmula ha desaparecido casi por completo en los dos últimos meses. 

Rutas hacia Europa

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito ha detectado «signos de aumento de las rutas marítimas» de transporte de droga, en particular, hacia Europa. Los expertos creen que los grupos están incrementando la ocultación del narcótico en cargamentos comerciales, algo que supone un mayor riesgo.

7,7 toneladas interceptadas en Galicia

Las incautaciones parecen estar al alza. Solo durante el estado de alarma en Galicia se han interceptado 7,7 toneladas de cocaína, incluidas las cuatro hallados en un barco que fue capturado por la Armada en el Atlántico, a finales de abril.

El mayor control de las autoridades habría aumentado la cautela de quienes se dedican al tráfico. «Varias de las organizaciones narcotraficantes suspendieron el envío de cargamentos y algunas negociaciones que tenían en desarrollo», desvela un informe elaborado por la Policía de Colombia, con el apoyo de Europol, Interpol y Frontex. El precio del kilo de cocaína colombiana en Europa, además, se habría llegado a doblar, según el mismo documento.

Pocos cambios en el tráfico hacia el mercado de EE.UU. 

«En este momento el flujo de cocaína no está transitando igual que antes, pero sí hay suficiente abastecimiento, e inventario, para seguir irradiando el mercado», puntualiza Daniel Rico. «En el mercado final también hay inventarios, y, por supuesto, en los puntos intermedios como Centroamérica y México», añade.

El mercado europeo podría haberse cerrado más que el estadounidense, creen los expertos. Parte de la droga llega al gigante norteamericano, desde el país vecino, o Colombia, a través de mecanismos como lanchas rápidas, submarinos, o vuelos ilegales, que no se habrían visto tan afectados. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense ha reducido, eso sí, sus cifras de incautación de droga durante la crisis generada por la pandemia, algo que algunos han relacionado con un posible descenso de los envíos, aunque otros achacan a un posible cambio en las modalidades de tráfico.

Se teme, en cualquier caso, que un posible bloqueo de la droga en México, o una falta de suministros conlleve un aumento de la violencia. Algunos grupos mexicanos no pueden permitirse dejar de operar temporalmente. Podrían ser vistos como vulnerables por grupos rivales, más poderosos, que se animarían a intentar pelear para quedarse con sus plazas.

El narcotráfico podría cambiar su modus operandi durante la crisis generada por la pandemia, pero los expertos no creen que vaya a resentirse por mucho tiempo. «Lo único que sería determinante para el narcotráfico es que hubiera una reducción en la demanda, pero aparentemente, con las cifras que tenemos, no se ha producido», concluye Rico.

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