China comienza a apoyar la idea de la reelección de Trump

Pekín valora el beneficio derivado de la erosión de la red de alianzas tradicionales estadounidenses causada por el presidente. Opinión: Cómo puede convivir Europa con China. Por Carl Bildt, exprimer ministro sueco


Últimamente, Donald Trump ha argumentado con frecuencia que China está apoyando a su opositor, Joe Biden, para las elecciones presidenciales de noviembre de Estados Unidos. En Pekín, sin embargo, los funcionarios del Gobierno han comenzado a aceptar y apoyar la idea de que Trump continúe cuatro años más en la presidencia.

Hasta nueve funcionarios y exfuncionarios chinos con los que hemos hablado señalan un cambio en el sentimiento a favor del presidente en ejercicio, a pesar de que Trump ha pasado gran parte de los últimos cuatro años culpando a Pekín de todo, desde los desequilibrios comerciales de EE.UU. hasta el covid-19. ¿La razón principal? La creencia de que el beneficio derivado de la erosión de la red de alianzas de posguerra estadounidense superaría cualquier daño a China por las continuas disputas comerciales y la inestabilidad geopolítica.

Biden, exvicepresidente estadounidense, es visto como un demócrata tradicional que buscaría apuntalar las desgastadas relaciones multilaterales de EE.UU. y reducir las fricciones comerciales. «Si Biden resulta elegido, creo que esto podría ser más peligroso para China, porque trabajará con sus aliados para atacar a China, mientras que Trump está destruyendo las alianzas de Estados Unidos», afirmó el ex negociador comercial chino y ex representante adjunto del país en Ginebra, Zhou Xiaoming. Otros cuatro funcionarios actuales se hicieron eco de ese sentimiento, asegurando que son muchos en el Gobierno chino los que creen que una victoria de Trump podría ayudar a Pekín, al debilitar lo que ven como el mayor activo de Washington para controlar la creciente influencia de China.

Declive inevitable en las relaciones

La suposición general que subyace en este punto de vista es que poco puede hacerse para detener el declive en las relaciones entre las dos economías más grandes del mundo. Por lo tanto, China necesita acelerar los esfuerzos para desarrollar industrias nativas de alta gama, expandirse a los mercados en desarrollo, y buscar oportunidades para trabajar con países de Europa y Asia para contrarrestar los esfuerzos de aislamiento de EE.UU.

En el transcurso del mandato de Trump, en Pekín han llegado a la conclusión de que, aún en un Washington polarizado, la oposición a China goza de un profundo apoyo bipartidista. Y el brote de coronavirus, que se descubrió por primera vez en la ciudad central de Wuhan, no ha hecho más que endurecer las opiniones estadounidenses hacia Pekín.

«No creo que las elecciones cambien la relación de manera fundamental. El sentimiento profundo en Estados Unidos es que el país debería contener a China», dijo Zhou. «Tanto si Trump gana como si Joe [Biden] va a Washington, las cosas empeorarán».

Ansiosos por evitar una repetición de la sorpresa que se produjo cuando Trump derrotó a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton en el 2016, los funcionarios chinos han estado presionando a sus contactos estadounidenses para obtener información sobre quién ganará. Los altos miembros de la comunidad empresarial estadounidense en Pekín aseguran que las últimas semanas han visto un aumento repentino en el esfuerzo por obtener información de sus amigos chinos que, en algunos casos, no los habían contactado durante años.

Aunque los republicanos han enfatizado tradicionalmente los lazos económicos con China, Trump ha movido al partido en una dirección más conflictiva, desafiando al país en prácticamente todas las áreas de la relación, desde los reclamaciones territoriales de China en el Mar del Sur, hasta el comercio, la salud pública, los derechos humanos y la tecnología. Mientras tanto, los demócratas han apoyado en gran medida esos esfuerzos, ayudando a aprobar leyes para apoyar a los manifestantes en Hong Kong y dar más ayuda militar a Taiwán.

Incluso Biden, que había respaldado durante mucho tiempo una estrategia de «compromiso» con China, adoptó un tono más severo a medida que se acercaban las primarias presidenciales demócratas. En los últimos meses, Biden describió al presidente Xi Jinping como un «matón», elogió la «valentía extraordinaria» de los manifestantes a favor de la democracia en Hong Kong, y acusó a China de prácticas comerciales «depredadoras». Calificó asimismo la detención masiva de musulmanes uigures en la lejana región occidental de Xinjiang como «inadmisible».

Censura variable en Internet

Aunque los funcionarios del Gobierno chino continúan evitando criticar a Trump de forma directa, los encargados de censurar Internet han permitido que circulen en línea más críticas nacionalistas a EE.UU. Un diplomático extranjero afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de China estaba «combativo» y «enojado» con los funcionarios estadounidenses.

«Trump ha destruido muchas buenas voluntades», señaló Wang Huiyao, asesor del gabinete de China y fundador del Centro para China y la Globalización. «Al comienzo de la guerra comercial, había muchas personas que estaban a favor de EE.UU., pero ahora simpatizan con los intransigentes».

A pesar de sus elogios iniciales por el manejo de Xi del brote de coronavirus, de cara a las elecciones Trump ha tratado de capitalizar su reputación por enfrentarse a China. En abril, el presidente estadounidense aseguró a Reuters que «China hará todo lo posible para que pierda esta carrera», afirmando sin pruebas que la respuesta de Pekín al virus se centró en el deseo de verlo perder en noviembre. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China reiteró su posición tradicional de que nunca busca interferir en los asuntos internos de otras naciones.

De todos modos, según aseveró un funcionario del Gobierno chino, el resultado de las elecciones no importa, ya que las relaciones no mejorarán de ninguna manera. La mejor esperanza para China, afirmaron, es que las cosas no se deterioren aún más.

En Pekín hay quienes se preguntan en voz alta sobre el impacto a largo plazo de Trump para la estabilidad de Estados Unidos, señalando los crecientes casos de coronavirus, las protestas contra la discriminación policial y la especulación sobre si las elecciones en medio de la pandemia podrían terminar en un caos. «Estados Unidos, tal como lo conocemos, puede que ya no exista», afirmó Gao Zhikai, exdiplomático e intérprete chino de Deng Xiaoping.

Las políticas de «America First» de Trump han creado fricciones similares en las capitales que tradicionalmente han sido más amigables con EE.UU., al aplicar aranceles a socios comerciales clave, presionar a los aliados para un mayor gasto en defensa colectiva, retirarse de los acuerdos multilaterales, y apoyar la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea. En ese sentido, los funcionarios chinos reconocen en privado que una Administración demócrata podría resultar más favorable si trabajara con los aliados para presentar un frente unido.

Incluso si una presidencia de Biden resultara más difícil para Pekín, dos funcionarios chinos consultados aseguraron que podría abrir paso a más áreas para la cooperación, como restaurar la participación de EE.UU. en el acuerdo climático de París, negociado mientras era vicepresidente del Gobierno de Barack Obama. «Biden está a favor de trabajar en temas como el cambio climático, la reforma de la OMC y el TPP», señaló Wang. «Hay áreas donde podemos cooperar».

En un nivel más personal, algunos funcionarios involucrados en negociaciones comerciales con la Administración Trump apoyan una victoria de Biden simplemente para que puedan pasar más tiempo con sus familias. El equipo comercial de China está exhausto, aseguró una persona familiarizada con la situación.

Patrón de confrontación

Sin importar quién gane, ambas partes pueden encontrar dificultades para escapar del patrón de confrontación. La vicepresidenta de Huawei Technologies Co., Meng Wanzhou, aún está detenida en Canadá a la espera de una decisión sobre una solicitud de extradición de Estados Unidos, mientras que el plan de Pekín de imponer una ley de seguridad en Hong Kong ha causado indignación en el Congreso y ha puesto en tela de juicio el acuerdo comercial de la «fase uno» entre los dos países.

«Hoy en día, en China, la gente se está viendo cada vez con más claridad los objetivos de Estados Unidos», afirmó Zhou. «Todavía no hemos llegado a la hora más oscura de la relación».

 Bloomberg News. Distribuido por Tribune Content Agency, LLC. Traducción, Lorena Maya

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