Corbyn, entre la crítica y Downing Street

Rita Alvarez Tudela LONDRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Jeremy Corbyn, en su despacho de la Cámara de los Comunes
Jeremy Corbyn, en su despacho de la Cámara de los Comunes

El desplome del bipartidismo podría darle la oportunidad de gobernar con alianzas

05 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Si los resultados de los conservadores y laboristas en las elecciones locales de Inglaterra e Irlanda del Norte fuesen extrapolados como si los británicos hubieran estado votando en unas elecciones generales, estaríamos hablando de un Parlamento británico «colgado» (hung Parliament, en inglés), lo que significaría que los conservadores habrían ganado las elecciones, pero sin mayoría absoluta y con necesidad de llegar a acuerdos para formar un Gobierno estable.

En las elecciones locales, los laboristas continuaron luchando por sus territorios más consolidados, antiguas ciudades manufactureras en el norte y la región central del país, donde los votantes se están alejando lentamente del partido: lugares como Walsall, Bolton y Sunderland. De hecho, los laboristas perdieron el control del consejo en Bolsover por primera vez desde la década de 1970. En contraste, lograron avances significativos en ciudades universitarias que albergan a una población de profesionales jóvenes.

Una situación paradójica

El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, no consiguió adelantar a los tories, pese a que el partido de Theresa May perdió a 1.355 representantes en los comicios. Sin embargo, Corbyn podría hacerse un hueco en su batalla por llegar al 10 de Downing Street. La clave estará en las alianzas entre partidos, algo inédito para el responsable de filas laboristas, odiado y querido a partes iguales dentro y fuera de su formación.