Corbyn, entre la crítica y Downing Street

El desplome del bipartidismo podría darle la oportunidad de gobernar con alianzas

Jeremy Corbyn, en su despacho de la Cámara de los Comunes
Jeremy Corbyn, en su despacho de la Cámara de los Comunes

londres / corresponsal

Si los resultados de los conservadores y laboristas en las elecciones locales de Inglaterra e Irlanda del Norte fuesen extrapolados como si los británicos hubieran estado votando en unas elecciones generales, estaríamos hablando de un Parlamento británico «colgado» (hung Parliament, en inglés), lo que significaría que los conservadores habrían ganado las elecciones, pero sin mayoría absoluta y con necesidad de llegar a acuerdos para formar un Gobierno estable.

En las elecciones locales, los laboristas continuaron luchando por sus territorios más consolidados, antiguas ciudades manufactureras en el norte y la región central del país, donde los votantes se están alejando lentamente del partido: lugares como Walsall, Bolton y Sunderland. De hecho, los laboristas perdieron el control del consejo en Bolsover por primera vez desde la década de 1970. En contraste, lograron avances significativos en ciudades universitarias que albergan a una población de profesionales jóvenes.

Una situación paradójica

El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, no consiguió adelantar a los tories, pese a que el partido de Theresa May perdió a 1.355 representantes en los comicios. Sin embargo, Corbyn podría hacerse un hueco en su batalla por llegar al 10 de Downing Street. La clave estará en las alianzas entre partidos, algo inédito para el responsable de filas laboristas, odiado y querido a partes iguales dentro y fuera de su formación.

Tras nueve años de los tories en Downing Street, muchos analistas han subrayado que los conservadores obtuvieron el jueves el peor resultado desde el colapso del primer ministro John Major en 1995, cuando los conservadores perdieron 2.016 escaños y se dio paso a 13 años de Gobierno laborista. Este paralelismo es motivo para que algunos tengan claro que la historia se volverá a repetir.

Pero otros expertos señalan que, tras dos años de caos político por el brexit, el Partido Laborista ha dejado escapar una oportunidad de oro para tomar la delantera en unas elecciones como estas, y paradójicamente, esa batalla la pasan a liderar los liberal demócratas, con su postura clara en contra de la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la petición de celebrar un segundo referendo.

Miles de escoceses piden en Glasgow un nuevo referendo sobre la secesión 

 

Miles de personas marcharon ayer pacíficamente por las calles de Glasgow, la ciudad más poblada de Escocia, para pedir la celebración de un segundo referendo sobre la independencia del Reino Unido.

La manifestación, en la que la organización convocante, All Under One Banner, aspiraba a reunir la cifra récord de 100.000 personas, se produjo diez días después de que la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, se comprometiera a impulsar una nueva consulta independentista antes del fin de la legislatura en el 2021.

La decisión de reabrir la campaña secesionista parte del hecho de que el Reino Unido abandonará la UE, en contra de la voluntad del 62 % de escoceses.

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