Los demócratas, ante un dilema por el informe Mueller

Los progresistas piden la publicación íntegra del documento para determinar si Trump obstruyó a la justicia

El líder demócrata en el Senado, Mitch McConnell, junto a un asesor en el Capitolio
El líder demócrata en el Senado, Mitch McConnell, junto a un asesor en el Capitolio

Washington / E. La Voz

Si de por sí ya cuestan, un lunes como el vivido ayer se sintió en el Partido Demócrata con el peso de los casi cien lunes transcurridos desde que se iniciara la investigación de Robert Mueller. El breve informe de conclusiones entregado al Congreso el domingo por el fiscal  general, William Barr, zanja la teoría de la conspiración de la campaña de Trump en el 2016 con la Rusia de Putin. Sí: Rusia intentó influir en las elecciones. No: Trump y su equipo no se coordinaron con el Kremlin.

Probablemente, el resultado de su empeño haya superado las expectativas de Rusia. No solo ganó Trump las elecciones sino que la nube de la conspiración ha flotado sobre la Casa Blanca durante más de la mitad del (primer) mandato de Donald Trump, con todo lo que de perturbador tiene que una parte importante de los estadounidenses crea que su presidente es una marioneta de Moscú. Hubo contactos entre miembros de la campaña de Trump y los rusos (fueran estos diplomáticos o personas consideradas próximas a Putin), y varios de los encausados por el fiscal especial mintieron sobre su existencia y contenido, pero Mueller no ha encontrado una línea que los una y resulte en un plan preconcebido. El senador republicano Lindsey Graham reconoció ayer que Rusia intentó captar a miembros de la campaña de Trump.

La segunda parte del informe de cuatro páginas de William Barr sobre el elaborado por Robert Mueller (del que se desconoce su extensión) se refiere al posible delito de obstrucción a la justicia. El mismo delito por el que se abrió el proceso de impeachment contra Richard Nixon, que acabó antes de hora por la dimisión del presidente.

Mueller no concluye que Trump «cometiera un delito, pero tampoco lo exculpa» y lo deja en manos de Barr, quien, menos de 48 horas después de recibir la documentación, decidió que las evidencias no son suficientes. No hay obstrucción de justicia si no hay nada que obstruir. En un comunicado conjunto, los líderes demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, señalaron que Barr «no es un observador neutral y no está en posición de tomar decisiones objetivas». Solicitan la publicación íntegra del informe de Mueller.

El acceso al documento completo permitiría tener una visión en profundidad sobre qué elementos manejó Mueller respecto a la obstrucción de justicia -y daría pistas de investigación sobre otros posibles delitos del presidente que quedaban fuera del ámbito de su misión-, pero los demócratas saben que se encuentran en una encrucijada. Después de dos años de estrés conspirativo, corren el riesgo de que su empeño se interprete por la sociedad como un síndrome del mal perdedor. La Casa Blanca, sabedora, dice no poner pegas a la publicación del informe.

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