¿Una becaria del Kremlin infiltrada en la UE?

Elizaveta Peskova, hija del portavoz de Putin, es becaria de un eurodiputado ultraderechista francés

Peskov trabaja para Putin desde el 2000
Peskov trabaja para Putin desde el 2000

Bruselas / Corresponsal

Es rusa, influencer y forma parte de la bautizada como generación de los «jóvenes de oro», novicios y novicias que han crecido rodeados de los lujos que les ha brindado la cercanía de sus familias al Kremlin. Ese es el caso de la joven de 21 años Elizaveta Peskova, hija del poderoso portavoz del presidente Vladimir Putin, Dmitri Peskov. La vida opulenta y hedonista que muestra en sus redes sociales, a caballo entre Moscú, París y Bruselas, contrasta con su faceta más discreta como becaria en la Eurocámara desde el pasado noviembre.

Su presencia pasó inadvertida hasta que Radio Free Europe puso la lupa sobre ella. Su estancia de la mano del eurodiputado ultraderechista francés Aymeric Chauprade -exmiembro del antiguo Frente Nacional, ahora en el grupo del UKIP británico y el M5E italiano, y además partidario de la anexión rusa de Crimea-, coincide con uno de los peores momentos en las relaciones UE-Rusia, empañadas por la supuesta financiación rusa de partidos eurófobos, los ataques a exespías en suelo europeo y la ciberguerra emprendida por el ejército de bots del Kremlin.

La joven cesará su labor en abril, poco antes de los comicios europeos, las mismos que Moscú pretende sabotear, según alertó Bruselas en los últimos meses. Por eso algunos eurodiputados han alzado la voz, sospechando que Peskova pudo tener acceso a información sensible: «Putin ha pretendido entrar hasta la cocina del Parlamento Europeo de la mano de uno de los eurodiputados de Le Pen contratando como becaria a la hija del portavoz del Kremlin. Y algunos nos llaman exagerados por no quitarles ojo», señaló la liberal Beatriz Becerra.

Sin irregularidades

Pero, ¿ha habido alguna irregularidad por medio? ¿Se ha quebrantado alguna barrera de control? No, según fuentes de la Eurocámara. Puede que se trate de una provocación política de Chauprade, habituado a flirtear con Moscú, pero lo cierto es que la institución autorizó su contrato. «No podemos decirle a un eurodiputado a quién tiene o a quién no tiene que contratar», señalan. Peskova cumple con el requisito que se le exige a cualquier ciudadano de un país tercero: tener residencia legal en Bélgica. Según su equipo, la joven percibe 1.000 euros al mes y un plus por viajes a los plenarios de Estrasburgo. Todo sufragado por los contribuyentes europeos. Aseguran que no ha tenido acceso a información sensible, un punto que confirman fuentes de la institución.

Aunque el eurodiputado para el que trabaja forma parte de la Comisión de Exteriores, el subcomité de Seguridad y la delegación del Comité de Cooperación UE-Rusia, Aymeric Chauprade no tiene acceso a información privilegiada, disponible solo para los responsables de dichas comisiones y el propio presidente del Parlamento, Antonio Tajani.

Según ha podido saber este periódico, la institución no tiene intención de examinar el caso o de endurecer los criterios de selección del personal en prácticas. Por ahora el único delito que se le puede imputar a la joven Peskova es ser hija de quien es.

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