La estrategia de Corbyn, en un callejón sin salida


Londres / Colpisa

El Partido Laborista, que lidera Jeremy Corbyn, no podrá alcanzar su principal objetivo en su estrategia ante el brexit en los próximos días y el resultado de esa frustración hará que emerjan las divisiones en su formación y en los sindicatos sobre la conveniencia de reclamar un segundo referendo. Esto es lo que se deduce de las fallidas maniobras de este lunes para provocar el voto de una moción de censura en el Parlamento.

Lo ocurrido el pasado fin de semana, después de que May regresase de Bruselas sin obtener cambios al pacto e informase de ello a la Cámara de los Comunes, incentivó a los liberales a retomar la idea de presentar una moción de censura. Hubo confirmaciones y desmentidos. La verificación de Theresa May de que el texto del acuerdo se votaría después del 14 de enero, hizo levantar de su escaño a Jeremy Corbyn para comunicar al presidente de los Comunes que utilizaría el citado recurso legal contra May.

Pero la moción que pretende el líder laborista tiene trampa porque persigue que el Parlamento niegue la confianza a May, no al Gobierno, como exige la ley de mandatos fijos, y que sería sometida a voto solo si el Ejecutivo le regala algún tiempo de su agenda legislativa. Si fuese aprobada, no tendrá más consecuencias que la humillación de la primera ministra.

Sin embargo, el Gobierno conservador británico descartó este martes conceder tiempo parlamentario para debatir y votar la moción de censura planteada por el partido laborista contra el liderazgo de la primera ministra, Theresa May, informa Efe. Un portavoz del Ejecutivo reiteró que «no se concederá tiempo para este farol», e instó a los laboristas a presentar una moción de censura al conjunto del Gobierno.

En un reto a la oposición, la fuente señaló que solo se reservará tiempo parlamentario, tal como exige la ley de legislaturas de plazo fijo del 2011, «si los laboristas plantean una moción conforme a esa legislación», es decir, contra la Administración tory en su conjunto.

Además, el escenario político en la Cámara Baja ha vuelto a cambiar. Los brexiters conservadores que intentaron derrocar a May el pasado miércoles ahora le han expresado su apoyo ante las nuevas circunstancias, y los unionistas norirlandeses parecen más receptivos a la posibilidad de que logre las garantías que necesitan sobre el mecanismo irlandés del acuerdo.

Sienna Rodgers, editora de Labour List, cree que «si las amenazas de May sobre una marcha sin acuerdo funcionan, y logran que se apruebe el acuerdo, el partido laborista tendría entonces la mejor oportunidad de llegar al poder».

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