El perjurio de Cohen puede arrastrar con él al presidente y a su primogénito

La confesión del exabogado precipitó la anulación de la cita del magnate y Putin

Los líderes del G20 aplauden tras posar para la foto de la familia, de la que Trump salió rápidamente
Los líderes del G20 aplauden tras posar para la foto de la familia, de la que Trump salió rápidamente

Nueva York / corresponsal

La declaración de culpabilidad del exabogado y confidente de Donald Trump, Michael Cohen, arroja nuevas evidencias que ponen en duda la versión del presidente sobre sus contactos con Rusia durante la campaña electoral del 2016 y lo colocan en una posición de alto riesgo político y legal. Mueller esperó a que el magnate le entregase por escrito las respuestas a sus preguntas para presentar ante el juez a Cohen, que el jueves se declaró culpable de haber mentido bajo juramento sobre los negocios de Trump en Rusia y ahora puede arrastrarle al delito de perjurio.

El magnate no escondió su nerviosismo a su llegada a Buenos Aires, después de las discusiones vividas con la plan mayor de su gabinete en el Air Force One. Trump se resistió hasta el último momento a cancelar su reunión bilateral con Vladimir Putin, pese a que la confesión de Cohen así lo requería. Capituló a regañadientes, después de una intensa charla en el avión presidencial con su secretario de Estado, Mike Pompeo, el jefe de gabinete, John Kelly, y vía teléfono desde Brasil, con el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton.

La portavoz de la Casa Blanca Sarah Sanders reflejó ayer la frustración del presidente y aseguró que «la caza de brujas de la trama rusa […] socava nuestra relación con Rusia». Horas antes, Sanders había restado importancia a la cancelación del encuentro con Putin, asegurando que se debía a la crisis con Ucrania. Nada más lejos de la realidad.

Un ático de regalo

Lo que realmente preocupa al Gobierno es cómo Cohen ha puesto a Trump en el punto de mira. En un tribunal de Manhattan, el letrado reconoció que la Organización Trump mantuvo relaciones con Moscú hasta junio de 2016, mientras el magnate estaba en plena campaña. Según el portal BuzzFeed News, los contactos llegaron a tal punto que en las negociaciones sobre la construcción de la Torre Trump en Moscú se barajó regalar un ático de 50 millones de dólares a Putin, para así atraer la inversión de los oligarcas rusos. El republicano siempre negó que esto hubiese tenido lugar y ayer continuó haciéndolo. «Apenas evalué la opción de construir un edificio. Puse cero dinero, cero garantías y no hice el proyecto», reiteró.

Hasta la fecha, Mueller ha presentado cargos contra 33 personas y tres compañías. De esos 33 individuos, seis son ciudadanos estadounidenses, 25 son rusos, uno es ucraniano y otro holandés. De los estadounidenses, cinco tuvieron relación directa con Trump y todos ellos admitieron responsabilidad penal. El último en hacerlo fue Cohen, pero antes le precedieron el exdirector de campaña Paul Manafort, su número dos Rick Gates, el exasesor de campaña George Papadopulos y el de Seguridad Nacional Michael Flynn.

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