Jamenéi cierra las puertas a otro diálogo con EE.UU.

El gran ayatolá culpa de la crisis a la «mala gestión interna» del presidente Rohaní


Jerusalén / Colpisa

Una semana después de la entrada en vigor de las nuevas sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, el ayatolá Alí Jamenéi compareció ante los suyos para dejar claro que no habrá más negociaciones con Washington y censurar la gestión del actual Gobierno en materia económica. El líder supremo, la persona que tiene la última palabra en las decisiones importantes, eligió la Hussayniyeh, santuario chií del imán Jomeini, para rechazar la oferta de diálogo que lanzó Donald Trump bajo la exigencia de que Teherán incluyera «su programa de misiles balísticos y su apoyo al terrorismo» en un hipotético nuevo acuerdo.

«Prohíbo celebrar cualquier conversación con EE.UU. Estados Unidos nunca ha sido leal a las promesas que ha hecho. Solo ha dado palabras vacías», aseguró Jamenéi, que calificó de «error» haber permitido las conversaciones que llevaron al acuerdo nuclear en el 2015. Diferentes fuentes diplomáticas habían especulado en los últimos días con un posible encuentro entre los dirigentes de Teherán y Washington en la próxima Asamblea General de la ONU, pero el gran ayatolá zanjó los rumores de forma clara.

El malestar de Jamenéi se fundamenta en la decisión unilateral de Trump de romper el pacto nuclear y volver a imponer sanciones pese a que la república islámica cumple todo lo acordado, según los informes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Los iraníes cuentan con el respaldo del resto de firmantes del documento, pero de momento no han recibido medidas concretas que puedan contrarrestar el peso de unos castigos que se endurecerán aun más en noviembre. La tensión mundial y de los dos grandes aliados de EE.UU. en la región, Israel y Arabia Saudí, crece en torno a Teherán, pero el ayatolá aseguró que «no habrá guerra» .

El segundo punto importante de la comparecencia de ayer del líder supremo fue la crisis económica que sufre el país y que ha provocado protestas esporádicas en diferentes ciudades desde el inicio de año. Para Jamenéi el problema «se desarrolló debido a la negligencia y la mala gestión interna» por lo que «si se toman medidas de manera más eficiente, prudente, rápida y firme, las sanciones no pueden tener mucho efecto y se pueden superar». Sus palabras acentuaron la presión sobre el presidente, el clérigo moderado Hasán Rohaní, cuyo puesto parece peligrar.

«Condenados a muerte»

El tema de la crisis fue recibido entre el público presente en la sala con gritos que pedían la pena capital para los acusados de corrupción. Al respecto, el máximo dirigente de la república islámica respondió que «algunos serán condenados a muerte y otros serán encarcelados». En las últimas semanas, las autoridades han detenido a más de 60 altos cargos bajo la acusación de corrupción y el Gobierno iraní ha puesto en marcha medidas de choque para intentar frenar la caída del rial, pero de momento no han funcionado. Así, la moneda nacional ha perdido más de la mitad de su valor respecto al dólar desde el pasado abril. En Irán, los que más caro pagan las sanciones son los ciudadanos de a pie, que ven cómo sus riales valen cada vez menos frente a una subida de precios imparable.

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