El inglés más rico huye a Mónaco

James Ratcliffe, un sir entusiasta del «brexit», se refugia en el paraíso fiscal para que su imperio siga en la Unión Europea


REDACCIÓN / LA VOZ

El primero en huir de las mentiras de un futuro esplendoroso lejos de la Unión Europea fue el ultra Nigel Farage, líder del xenófobo UKIP, el partido que defendía el «Bruselas nos roba» y que dejó el cargo días después de la victoria en las urnas. Luego le tocó a Nigel Lawson, coordinador de la campaña del Leave, que fue ministro de Finanzas con Thatcher, el que puso tierra de por medio y se refugió en uno de sus palacios en la campiña francesa para solicitar la nacionalidad gala y seguir disfrutando de las ventajas de cualquier ciudadano comunitario. La semana pasada le tocó nada menos que al hombre más rico del Reino Unido convertirse en el paradigma del clásico español «haz lo que yo digo, no lo que yo hago». James Ratcliffe, empresario petroquímico, titular de una fortuna estimada en más de 23.500 millones de euros y firme defensor del brexit, tampoco confía en que la salida de la Unión Europea sea lo mejor que le puede ocurrir a él y a su holding de 21 empresas, agrupadas bajo el paraguas de Ineos.

Por esa razón, Ratcliffe sorprendió a la sociedad británica dando la espantada y anunciando que se instalará en el paraíso fiscal de Mónaco, un territorio que disfruta de un régimen tributario excepcional que puede combinar con los derechos de cualquier miembro de la Unión Europea a través de los acuerdos suscritos con Francia.

Momento convulso

Ratcliffe fue nombrado sir por la reina Isabel II hace un par de meses, pero vive un momento convulso en el Reino Unido. Acostumbrado a la discreción del segundo plano, ha disfrutado de una cómoda vida entre sus casas de Chelsea, en Londres, y Hampshire, en la costa sur inglesa. Le gustaban las expediciones de aventura a los dos polos del planeta, navegar en su yate e incluso correr la maratón de Londres. Pero esa tranquila existencia se vio alterada a comienzos de año, cuando anunció su intención de despedir a al menos 1.400 trabajadores de la empresa que este ingeniero bioquímico levantó de la nada y con la que factura más de sesenta mil millones de euros al año. Y la reacción de los sindicatos no se hizo esperar: manifestaciones, reproches y acusaciones de todo tipo contra el hasta entonces idílico empresario que patroneaba Ineos.

Pero el hombre más rico del Reino Unido también tiene su particular secretillo. Además de ser un furibundo enemigo de la regulación comunitaria, especialmente en la materia de protección medioambiental y lucha contra el calentamiento global, también odia pagar impuestos de los beneficios que él genera mediante agresivas políticas de endeudamiento con las que ha ido reventando la capacidad financiera de sus competidores.

Esa aversión a la tributación fiscal ya condujo al poco solidario Ratcliffe a trasladar en el año 2010 la sede de su imperio de su querido Hamphsire a la localidad suiza de Rolle, donde adquirió las ventajas propias de la siempre discreta banca suiza. En los últimos años, el empresario también ha ido adquiriendo diversas propiedades en la Riviera francesa, que se convertirán a partir de ahora en su nuevo hábitat natural para evitar el pago de impuestos y poder seguir siendo un ciudadano comunitario.

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